Ni Lobos ni Mar Chiquita: el pueblito cerca de CABA que tiene uno de los espejos de agua más grandes y hermosos del país
Si bien no es de los puntos turísticos más populares, esta localidad a 380 kilómetros de Capital Federal esconde una maravillosa laguna y reserva que invita a una escapada para desconectar de la rutina y sumergirse en la naturaleza.
Nunca es mal momento para organizar una escapada familiar y visitar rincones escondidos del país, sobre todo en días feriados, sin embargo, muchas veces surge las dudas sobre qué lugares conocer que sean cerca de Buenos Aires y permitan desconectar de la rutina. Por suerte, hay un lugar a solo 380 km de Capital Federal que no solo tiene una tranquilidad absoluta, sino que cuenta con uno de los espejos de agua más grandes del país.
Se trata de una localidad de la provincia de Santa Fe, que si bien no es de los puntos turísticos más visitados por los viajeros, como si suelen ser Lobos o Mar Chiquita, tiene un maravilloso embalse y fascinante reserva con animalitos ideal para salir de lo cotidiano y sumergirse de lleno en el mundo de la naturaleza.
Escapada: El rincón escondido en Santa Fe con una de las lagunas y espejos de agua más fascinantes del paísTeodolina es uno de esos pueblitos del norte bonaerense que sorprende por su tranquilidad y por lo bien que se conserva. Está ubicado en el partido de General Villegas, cerca del límite con Santa Fe, y tiene menos de 5 mil habitantes.
Su nombre tiene un origen curioso y es que se cree que lo recibió en honor a la esposa de un político de la época en que se fundó, aunque otros dicen que fue una elección más bien romántica. Así, la única certeza que se tiene de ella es que con sus calles bien anchas, los árboles antiguos que adornan las veredas de la ciudad y sus casas de construcción baja, la hacen quedarse paralizada en otro tiempo, dónde el ritmo de vida era más lento y las fachadas diferentes.
Como muchos pueblos de la provincia, creció a partir de la llegada del tren. Fue fundado en 1904, y durante años la estación fue el punto de encuentro de todo. Con la caída del ferrocarril, supo reinventarse sin perder su esencia, si bien se nota el paso del tiempo en los edificios porque algunos dejaron de ser lo que eran en otro período, la memoria viva de sus vecinos, que disfrutan de contar anécdotas y mostrar con orgullo cada rincón, le permiten mantenerse siempre igual.
Quienes llegan por primera vez se encuentran con un paisaje rural amable, ideal para desconectar. Podés caminar sin apuro, andar en bici por los alrededores o acercarte a la laguna El Chañar, que es un lugar clave para quienes buscan pasar el día al aire libre. Los atardeceres desde ahí son un espectáculo en sí mismos, además, de que durante el año se organizan peñas, festivales locales y ferias donde se muestra lo mejor de la cultura del pueblo.
Así, su característica principal son dos cosas claves: primero su pileta en el balneario “El Edén”, considerada una de las más grandes de Argentina, con 158 metros de largo por 50 de ancho y con 13 millones de litros de agua salada que se extrae con bombas del subsuelo del pueblo, que en los días de verano atrae a miles de turistas que desean conocerla.
Por otro, el corazón del pueblo lo marca su gran plaza Ituzaingó, la Plazoleta "Paseo de los Niños" y la Plazoleta "Elvira Porta" que son lugares al aire libre ideales para pasar en familia y que juntas forman un gran cuadrado que distingue a la ciudad del resto de los distritos.
En cuanto a la comida, no faltan opciones caseras. Hay algunos restaurantes que ofrecen desde parrilla hasta platos típicos como empanadas, pastelitos y milanesas con papas, todo con ese gusto bien de pueblo. También se puede conseguir panificados, dulces y conservas hechas por productores locales. Para los que se quieren quedar más de un día, hay hospedajes familiares, una hostería y espacios de camping con lo básico, donde lo mejor no son las estrellas del cielo, sino la paz que se siente al dormir en un lugar ameno.
¿Cómo llegar a “Teodelina” desde CABA?Para llegar a Teodelina desde la Ciudad de Buenos Aires, hay que tomar Panamericana (Acceso Norte) y luego el Ramal Pilar hasta empalmar con la Ruta Nacional 8. Desde allí, se continúa hasta la localidad de Colón, donde se toma la Ruta Provincial 50 hasta General Arenales. Finalmente, se sigue por la Ruta Provincial 65 que lleva directamente al ingreso a Teodelina. Son poco más de 380 kilómetros que se recorren en unas cuatro horas y media en auto.

