Ni Mercedes ni Tomás Jofré: un pueblito histórico que invita a "perderse" en las mejores postales del otoño
A pesar de ser un lugar “poco conocido”, entre añejas construcciones y amplios espacios verdades, espera a los turistas con las mejores facturas y panes de la región.
A lo largo y ancho de la provincia de Buenos Aires abundan grandes cantidades de parajes o pueblos que vale la pena conocer porque mantienen particularidades del siglo pasado y diversas bellezas naturales, que son muy diferentes a la ciudad.
Desde los días de marzo hasta mayo, muchos de estos destinos son protagonistas de un fenómeno sumamente especial e idea de salir a la ruta a explorar nuevos lugares: los parques y bosques se tiñen de los magníficos colores del otoño para ofrecer postales soñadas.
A diferencia de los destinos bonaerenses más tradicionales, este pequeño pueblito se encuentran a pocas horas de la Ciudad de Buenos Aires y ofrece la tranquilidad necesaria para disfrutar de los cambios naturales del ambiente.
Un pueblito histórico que invita a “perderse” en las mejores postales del otoñoEl destino en cuestión se llama Bayauca y refiere a una “diminuta” localidad que está ubicada en el noroeste de la Provincia de Buenos Aires. Más precisamente, esta preciosa opción está “escondida” dentro del partido de Castelli y en la cercanía de centros turísticos como Junin, Chacabuco, Lincoln, entre otros.
Pese a ser “poco conocida”, se presenta como una escapada perfecta de fin de semana. De hecho, se encuentra a unos 120 kilómetros al norte de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el viaje hasta allí no lleva más de dos horas en vehículo.
En caso de trasladarse por sus propios medios, desde CABA se debe tomar el Acceso Oeste (Ruta Nacional 7) y luego, a la altura de Junín, conectar con la Ruta Nacional 188. Metros antes de llegar a Laguna de Gómez, doblar por el camino local que ingresa hasta el sitio.
Gracias a la ubicación geográfica, el pueblo se encuentra rodeada de un paisaje natural sumamente pintoresco, sobre todo cuando llega el otoño, ya que sus árboles se tiñen de colores marrones, rojos, amarillos y naranjas para regalar postales soñadas.
En este sentido, la Reserva Natural Bayauca, un área protegida que alberga una variedad de flora y fauna autóctonas, se presenta como una excelente alternativa para conectar con el medioambiente, hacer un pícnic en familia o simplemente tomar unos mates mientras se disfruta el silencio.
De camino a las afueras del pueblo, el Río Paraná de las Palmas, un afluente del reconocido Río Paraná, ofrece vistas impresionantes de la costa ribereña y la oportunidad única para practicar deportes acuáticos como remo o pesca.
Este es un lugar ideal para descansar y relajarse. De hecho, la tranquilidad del entorno, la ausencia de ruidos y contaminación, y la belleza del paisaje hacen que sea un destino perfecto para aquellos que buscan escapar de la rutina diaria.
A su vez, para aquellos que busquen desconectar del caos de la ciudad y el estrés del trabajo, la mejor alternativa es realizar caminatas y senderismo por la Reserva Natural Bayauca o practicar la observación de aves y fauna autóctona.
Completando esta experiencia turística, se pueden encontrar algunas estancias o casas de campo que están preparadas para que los visitantes disfruten de jornadas 100% desatendidas con rica gastronomía, paseos por los campos locales y la posibilidad de practicar alguna actividad rural.
La propuesta de Bayauca no puede terminar sin el circuito gastronómico. Si el visitante llegan para la hora del desayuno o la merienda, no les quedará opción que parar en la panadería local donde se hacen facturas y panes caseros, los cuales aseguran que son de los más deliciosos de la región.
El almuerzo se soluciona en el bar y pulpería, un tradicional paraje campestre con algo más que historia en sus paredes. Aquí, los infalibles son los platos típicos argentinos y las excelentes bebidas.

