PARADISÍACO

Ni Nahuel Huapí ni Lácar: el lago escondido entre bosques y glaciares que parece sacado de una postal

Rodeado de árboles altísimos, montañas nevadas y agua cristalina, este lago parece salido de una película. Es de esos lugares que no muchos conocen, pero que te dejan sin palabras apenas llegás. Ideal para una escapada tranquila, lejos del ruido y con paisajes que te hacen sentir en otro mundo.

Mientras muchos eligen los destinos más conocidos para tomarse unas vacaciones, hay rincones que sorprenden por su belleza tranquila y salvaje y esperan a ser descubiertos. Entre tantas opciones hay un lago escondido entre caminos de tierra y paisajes que parecen pintados que invita a frenar el ritmo y dejarse llevar por la calma del entorno. 

Rodeado de montañas, árboles y silencio, este lugar todavía conserva ese encanto de lo poco intervenido, donde el agua transparente y el aire fresco te hacen sentir lejos de todo y aunque no suele aparecer en los primeros puestos de las guías turísticas, quienes llegan hasta acá se encuentran con un paraíso natural ideal para una escapada corta, una caminata entre árboles o una tarde mirando el reflejo del cielo en el agua. 

Escapada: El rincón patagónico con un lago “secreto” que pocos conocen
 Escapada: El rincón patagónico con un lago “secreto” que pocos conocen
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El Lago del Desierto está escondido bien al sur de Santa Cruz, a unos 37 km de El Chaltén, al final de un camino de ripio que va bordeando ríos y montañas. Es un lago angosto, largo y rodeado de vegetación frondosa, como si la naturaleza lo hubiera abrazado para protegerlo del mundo. Llegar hasta ahí ya es parte de la experiencia, porque el paisaje va cambiando en cada curva y, cuando finalmente aparece el agua, el silencio y la paz del lugar hacen que valga la pena el viaje.

Detrás de ese paisaje tranquilo hay una historia marcada por disputas territoriales entre Argentina y Chile, que recién se resolvieron en los años noventa. Durante décadas, fue una zona sensible, custodiada y poco transitada. Hoy, ese pasado sigue vivo en los relatos de la gente del lugar y en algunos hitos históricos que se pueden visitar. Es una zona que, más allá de su belleza, guarda un pedacito de la historia del país y de la Patagonia profunda.

Entre lo que se puede hacer está, primero, contemplar. El lago tiene esa cosa de calmarte, apenas lo ves, pero también es ideal para hacer caminatas suaves por los senderos que lo rodean, sacar fotos con vista al Fitz Roy, se ve en los días despejados, y recorrer la zona en kayak o en alguna excursión lacustre. Las caminatas son de distinto nivel y muchas pasan por miradores con vistas espectaculares o por pequeños arroyos que bajan del glaciar Huemul.

 Lago del desierto en la Patagonia
 Lago del desierto en la Patagonia

La flora y fauna de la zona también le suman encanto: lengas, coihues, ñires y un montón de aves silvestres acompañan cada paso. Si tenés suerte, podés cruzarte con algún zorro o ver cóndores planear sobre el bosque. Es uno de esos lugares donde todo está en calma, pero al mismo tiempo pasan muchas cosas si se presta atención.

En cuanto a servicios, hay un área de camping agreste, ideal para quienes van con ganas de aventura, y algunos puntos cercanos donde conseguir comida casera, como pan casero, dulces regionales o algo caliente para acompañar el mate. No hay hoteles grandes ni restaurantes lujosos, y quizás esa sea su mayor virtud: todo se siente más auténtico, más simple.

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