DE OTRO PLANETA

Ni Tandil ni Sierra de la Ventana: el paraje desconocido donde se alza la roca más alta del país

Ubicado en plena estepa patagónica, este enclave sorprende por su imponente formación natural en medio de un paisaje desértico que parece detenido en el tiempo. Es una opción perfecta para quienes buscan aventura, asombro y una desconexión total del mundo urbano.

El territorio argentino es tan vasto y diverso que no resulta extraño que existan destinos prácticamente desconocidos, incluso para los propios habitantes del país. Rincones alejados del circuito turístico tradicional, poco promocionados o directamente ignorados, ofrecen paisajes tan sorprendentes como los más famosos, pero con un encanto particular.

Dentro de estos sitios “secretos”, la Patagonia se destaca como una región que invita a descubrir otra forma de conectar con la naturaleza. Lejos del verde frondoso y las postales clásicas, este sur más árido y desolado revela una belleza distinta, marcada por el silencio, el viento y formaciones que cortan el horizonte como monumentos naturales.

Más precisamente, en la provincia de Chubut se esconde un rincón tan alucinante que no solo parece de otro planeta, sino que además impacta por su escala. Su principal atractivo natural alcanza una altura superior al rascacielos más alto de Argentina, y deja sin palabras a quienes se animan a llegar hasta allí.

El paraje desconocido donde se alza la roca más alta del país

En medio de la inmensidad patagónica, Piedra Parada se impone como una de las formaciones geológicas más sorprendentes de Argentina. Este imponente monolito de origen volcánico se eleva 240 metros sobre el nivel del suelo, y es el protagonista indiscutido de un paisaje árido, silencioso y sobrecogedor.

Ubicada en la provincia de Chubut, dentro del Área Natural Protegida Piedra Parada, esta maravilla natural se encuentra a unos 40 kilómetros de Gualjaina, el poblado más cercano. Para llegar, es necesario tomar la Ruta Nacional 40 hasta Esquel y desde allí conducir por la Ruta Provincial 12, en parte de ripio, pero transitable en vehículos comunes.

Si bien está en una zona aislada, puede combinarse con otros destinos turísticos de la región como Esquel, el Parque Nacional Los Alerces o incluso Trevelin, todos ubicados en la región cordillerana. Esta combinación permite al viajero experimentar tanto paisajes montañosos y boscosos como la inmensidad del desierto patagónico.

El paisaje que rodea Piedra Parada es árido y majestuoso. La formación se encuentra en medio de la estepa patagónica, escoltada por el Cañadón de la Buitrera, un profundo desfiladero con paredes de más de 100 metros de altura. El entorno está dominado por el silencio, las formaciones rocosas y una vegetación rala adaptada al clima seco y ventoso.

Muchos aseguran que este lugar "parece de otro planeta", y no es para menos: el paisaje lunar, la soledad del desierto y la inmensidad de la piedra generan una atmósfera fuera de lo común. Además, supera en altura al edificio más alto de la Argentina, la torre Alvear en Buenos Aires, que mide 235 metros, lo que refuerza su dimensión colosal.

 Un destino árido y que parece de otro mundo.
 Un destino árido y que parece de otro mundo.

Las actividades para realizar en la zona son ideales para quienes aman el turismo activo. Se puede hacer senderismo por el cañadón, escalada en roca, una de las más valoradas del país, observación de aves, fotografía de paisaje y caminatas por circuitos autoguiados o con guías locales. También es una excelente opción para quienes buscan simplemente contemplar en silencio.

Al caer la noche, el cielo se convierte en un espectáculo. Lejos de cualquier contaminación lumínica, las noches estrelladas en Piedra Parada permiten observar la Vía Láctea con total claridad, convirtiendo al sitio en un paraíso para astrofotógrafos y amantes del cielo nocturno.

 Cielos imperdibles en el
 Cielos imperdibles en el "desierto" de Chubut.

En cuanto a su origen, Piedra Parada es el resto de un volcán que estuvo activo hace unos 50 millones de años. Lo que hoy vemos es el antiguo “cuello volcánico”, una estructura de magma solidificado que quedó expuesta tras millones de años de erosión. Todo el entorno forma parte de un paisaje geológico único.

Por ello, la cultura local en la zona está fuertemente vinculada a la vida rural patagónica. En pueblos como Gualjaina se conservan tradiciones de campo, gastronomía criolla, fiestas populares y un contacto cotidiano con la naturaleza. La calidez de los pobladores y su vínculo con el territorio enriquecen la experiencia del viajero.

¿Por qué elegirlo? Porque es un destino distinto, imponente y accesible. Además, ofrece aventura, paz, cielos increíbles, historia natural y un tipo de belleza que no se encuentra en otros paisajes más conocidos del país. Piedra Parada es ideal para quienes buscan algo más que una postal: buscan asombro genuino.

 Viví una aventura en Piedra Parada.
 Viví una aventura en Piedra Parada.
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