Ni Uribelarrea ni Carlos Keen: el pueblito tranquilo que parece "perdido en el tiempo" y tiene la mejor gastronomía
A solo unas horas de Capital Federal, se encuentra este “rincón escondido” con calles tranquilas, construcciones antiguas y un aire de otra época. Es perfecto para hacer una escapada y pasear a tu ritmo.
Para los que planean una escapada cerca de CABA con el objetivo de concretarla durante el próximo feriado con fin de semana largo, existe una localidad que parece “perdida en el tiempo” y que sorprende con su encanto tranquilo y su aire parecido a los pueblos irlandeses.
Con calles de tierra, construcciones típicas del pasado y un ritmo tranquilo, este destino es ideal para desconectarse de la rutina y disfrutar de una jornada distinta, marcada por los paseos relajados y el contacto con la naturaleza.
Además de su encanto pintoresco, este destino es un paraíso para los que disfrutan de la buena comida, ya que en sus restaurantes y pulperías se pueden probar platos caseros bien abundantes que conectan con las costumbres locales y recuerdan a la “cocina de la abuela”.
Escapada: ¿Cuál es la localidad “oculta” en CABA que se puede visitar en todo momento?A poco más de una hora de CABA se encuentra Diego Gaynor, un pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aires que parece haberse quedado en el tiempo por su infraestructura antigua y el relato de sus habitantes.
Con calles hechas de tierra, casas bajas que sin dudas marcan su esencia y un ritmo tranquilo al vivir, este destino recuerda a las ciudades de Irlanda y se vuelve un plan ideal para desconectarse del ruido de la ciudad, así como para disfrutar de un entorno rural.
Su historia se remonta a finales del siglo XIX, cuando nació como un punto más del recorrido ferroviario. Así, el pueblo creció alrededor de la estación de tren, que en su momento era clave para el traslado de productos agrícolas.
Al perder protagonismo cuando el transporte dejó de funcionar, quedó como una zona de recuerdos, con aire nostálgico para visitar y viajar hacia el pasado. Lleva su nombre gracias un inmigrante irlandés que llegó aquí, se enamoró perdidamente de su territorio y decidió comenzar lo que luego sería su civilización.
A pesar de su tamaño chico, hay varias actividades que se pueden disfrutar: recorridos a su vieja estación y las calles tranquilas llenas de construcciones de época, visitas a la iglesia y a la esencia del pueblo a través de su gente, etcétera.
Para los amantes de la naturaleza, los campos abiertos invitan a largas caminatas o paseos en bicicleta, ideales para respirar aire puro y relajarse. Aparte tiene un parque ecológico que invita a conocer la flora y fauna de la zona y a disfrutar del contacto pleno.
Así, uno de sus grandes atractivos es la gastronomía, con restaurantes y pulperías que sirven platos caseros bien abundantes, para conectar con la magia del campo. Las parrillas son protagonistas, con carnes hechas a fuego lento, acompañadas de ensaladas frescas con vegetales de sus huertas y vinos de la región. También se pueden probar picadas con fiambres artesanales y postres tradicionales.
¿Cómo llegar a Diego Gaynor desde CABA?En auto, lo mejor es tomar la Panamericana ramal Pilar hasta el kilómetro 68 y agarrar la Ruta 6. Después, llegados a la intersección con la Ruta 8, deberán seguir derecho hasta el acceso a Diego Gaynor, que está bien señalizado. En total, son un poco más de 100 kilómetros, una hora y media aproximadamente.
Si vas en transporte público, la opción es tomarte el tren San Martín hasta Pilar y de ahí un colectivo o remis hasta el pueblo. También podés ir en el Mitre, ramal Retiro-Capilla del Señor hasta la estación Los Cardales, y desde ahí buscar un vehículo que te lleve hasta Gaynor. No hay muchas frecuencias, así que conviene chequear los horarios antes de salir para no quedarse a pie.

