Para el principio del siglo, la televisión argentina ya tenía algunos favoritos, artistas que las audiencias pudieron disfrutar en más de una novela de esas que ya son clásicas. Para el final de sus 20 años de carrera en el entretenimiento, Millie Stegmann era una de las más grandes, y una de las más queridas. A pesar de esto, la cara de la actriz desapareció de la televisión luego de una experiencia religiosa que le cambió la vida.

La actriz participó de innumerables éxitos tanto dentro como fuera de la pantalla chica, siendo tal vez mejor recordada por sus apariciones en Son amores, Chiquititas, Naranja y Media y Perla Negra. La lista sigue, con algunas obras de teatro y roles en programas televisivos que la dejaron en las puertas de La Academia de Marcelo Tinelli. Pero a pesar de su gran trayectoria y éxito profesional, cuando las cámaras se apagaban Millie no podía evitar sentirse vacía.

"Mi alma estaba cansada, muy triste, sentía que tenía que parar. No me alcanzaban ni los diez kilómetros que corría, ni ir al gimnasio, ni otro trabajo. Había llegado el momento de desandar, volver a empezar", reflexionó la actriz en diálogo con La Nación sobre sus últimos años en el mundo del espectáculo. 

Con deseos de reinventarse pero sin dirección, Millie encontraría un nuevo rumbo en el lugar menos pensado. El 16 de julio de 2005, en medio de su paso por ShowMatch y en lo más alto de su éxito, la actriz encontró lo que le faltaba y dejó todo para perseguirlo: "No imaginaba que me iba a encontrar con el abrazo de Jesús y María, con ese primer amor que yo le deseo a cada persona".

El encuentro de fe que le cambió la vida a Millie Stegmann

En un improvisado viaje a Salta, Millie Stegmann encontró un nuevo camino.

Para ser un momento tan crucial en su vida, Millie llegó a él casi por casualidad. Era 2005, todavía no llegaba mitad de año y la actriz decidió pausar sus actividades para acompañar a su prima Lucila en un viaje a Salta. La familiar de Millie tenía un retiro espiritual en mente, con el destino en la cima del Cerro donde se sienta el santuario de la Virgen Inmaculada, y a pesar de no tener una formación cristiana Millie no pudo dejar de ir.

Fue cuando la artista llegó a la cima del pequeño cerro y se postró frente a la imagen de la figura cristiana que su vida tomó un giro inesperado: "Se me reveló el amor de Dios. Para mí, fue el espíritu que se manifestó. Fue el espíritu en su totalidad (…) Recibí el llamado de Jesús y de María, el amor más grande y puro que haya sentido jamás, y decidí aceptar ese llamado", reveló para Radio Mitre.

Aceptar el llamado de la religión significó dejar la actuación detrás.

"Se trató de volver a Dios. Cambiaron los sentimientos del corazón y cambiaron los pensamientos. Y así las prioridades". Con un nuevo rumbo ya fijo en su mente, la actriz llegó a replantear su carrera y decidió alejarse definitivamente de los medios. Mientras que gran parte de su decisión nació del deseo de concentrarse en su vida espiritual, lo cierto es que el trabajo había comenzado a pesar en su cuerpo hace tiempo.

Su regreso a la televisión se vio dilatado ya que en el año 2008 se quebró en el programa que conducía Marcelo Tinelli, Bailando por un Sueño. "Lo que me pasó es que tuve un quiebre físico cuando hice Son Amores, y en 2008 en el Bailando también me quebré", contó años después de su separación de los medios.

La nueva vida de Millie Stegmann: servicio y rezo

Años después de salir de cámara, Millie Stegmann fue avistada cuidando jardines como voluntariado espiritual.

Lejos de la fama y las tapas de revistas, hoy Millie se dedica a las obras de caridad y se aferra a la religión. De hecho, su última incursión en la actuación fue en 2012 en la obra de teatro Mujeres y botellas. La actriz había desaparecido completamente de las revistas hasta 2017, cuando un paparazzi la fotografió en el barrio de Palermo, donde residía en ese momento, realizando el servicio que ofrece como rezo.

Las cámaras capturaron a Millie cuidando de los jardines del Hospital Rivadavia, una de sus varias actividades caritativas que nacieron de su renovado amor por Dios. Además de la jardinería, algo que según ella encuentra especialmente encantador, la ex Chiquititas realiza trabajo voluntario en hospitales de niños. Entre proyectos de menor repercusión mediática y su continuo viaje espiritual, Millie Stegmann pasó los años alejada de las cámaras.

No obstante, a veces se siente con ánimos de volver a trabajar. De todas formas, espera que las nuevas ofertas sepan comprender el gran peso que tiene para ella la religión, la cual no quedará supeditada a su trabajo. "Hoy es primordial sentirme cómoda y poder hablar con la verdad. Igual, hice algunas cosas, sin tanto nivel de popularidad como en el pasado", afirmó.