Con nueve condenas encima y sentencia a cadena perpetua por delitos de lesa humanidad, este sábado por la mañana se confirmó la muerte del represor Miguel Etchecolatz a los 93 años en una clínica de la provincia de Buenos Aires a la que fue derivado por problemas de salud.

La muerte del represor en la Clínica Sarmiento de la localidad bonaerense de San Miguel fue confirmada por el Tribunal Oral Federal N°1 de La Plata a los querellantes en las numerosas causas por violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura, por las que Etchecolatz se encontraba imputado y condenado.

La novena condena a cadena perpetua le había llegado en mayo de este año cuando el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata lo condenó por los secuestros y torturas de siete personas en el excentro clandestino de Pozo Arana, entre ellas el albañil Jorge Julio López, y los asesinatos de cuatro de esas víctimas, entre ellas Francisco López Muntaner, uno de los estudiantes secuestrados en La Noche de los Lápices.

 

Nacido el 1 de mayo de 1929 en la ciudad de Azul, Etchecolatz fue director de Investigaciones de la Policía de la Provincia de Buenos Aires entre marzo de 1976 y fines de 1977, cargo desde el cual coordinó los grupos de tareas así como los 21 centros clandestinos de detención que integraban el Circuito Camps, donde luego se comprobó que existió la mayor cantidad de detenidos desaparecidos del país.

En 1979, pidió la baja después de más de tres décadas en la Bonaerense, a la que había ingresado en 1947. Durante unos años le proveyó seguridad a Bunge & Born.

Su nombre quedó vinculado también con la desaparición de Jorge Julio López, en plena democracia, luego que la declaración judicial del albañil en 2006 como testigo fuera determinante en una causa en contra del expolicía, por la cual fue condenado a reclusión perpetua.

 

Llegó a escribir un libro donde cuestionó el trabajo de la Conadep, bajo el título "La otra campana del Nunca Más", y siempre que pudo se ufanó de haber participado de la "guerra contra la subversión".

Hasta el 2006 contó con el beneficio de la prisión domiciliaria lo que en ese año le fue revocado por poseer armas de fuego.No obstante en el 2017 volvió a contar con ese beneficio -que se hizo efectivo solo dos meses- hasta que en el 2018 fue revocado nuevamente.

Ese mismo año sufrió un escrache en su casa del bosque Peralta Ramos, en Mar del Plata, cuando la asociación de vecinos del bosque, se movilizó y se apostó en su casa, en una recordada protesta de la que participó la referente de Madres de Plaza de Mayo, Línea Fundadora, Taty Almeida.

 

Casado,con una esposa que brindó diversas entrevistas en apoyo de su marido, el ex policía tuvo una hija, Mariana D. quién se cambió el apellido y marchó en 2018 junto a 500.000 personas contra el 2x1, pidiendo que su padre cumpla la condena en una cárcel común. "Es un ser infame, no un loco", declaró la joven.

"Por mi cargo me tocó matar y lo haría de nuevo", fue una de sus provocativas declaraciones en el marco de los numerosos juicios que enfrentó.

La muerte lo encontró a los 93 años en una cárcel común pese a que a principios de junio había sido beneficiado nuevamente con la prisión domiciliaria por diversos problemas de salud.

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