Una parada obligatoria en las sierras para alejarse del estrés y reconectar con la naturaleza
Un refugio de paz donde la rutina se detiene e invita a recorrer senderos silenciosos y cursos de agua cristalina, aliados perfectos del verano. Ideal para renovar energías y vivir experiencias auténticas en el corazón serrano.
Las sierras cordobesas son sinónimo de descanso, naturaleza y aventura. Sus paisajes combinan ríos de aguas transparentes y pueblos con un encanto único que invitan a dejar atrás la rutina. Además, entre aromas de jarilla, cielos despejados y la calidez de su gente, cada rincón ofrece una experiencia distinta, ideal para quienes buscan renovar energías y reconectarse con lo esencial.
En medio de este entorno privilegiado, se esconde un rincón que pocos conocen, pero que con el paso del tiempo se transformó en una parada perfecta para las familias. Su tranquilidad, la belleza y su espíritu auténtico lo convierten en uno de esos lugares donde el tiempo parece detenerse y donde cada visita se disfruta como la primera vez.
Descanso, naturaleza y encanto serrano: la escapada ideal para desconectarse del ruidoNono es uno de los pueblos más encantadores del Valle de Traslasierra, en la provincia de Córdoba. Su entorno natural, clima templado y espíritu sereno lo convierten en un destino ideal para descansar y disfrutar de la belleza del paisaje serrano.
Desde la ciudad capital, se encuentra a unos 150 kilómetros hacia el oeste. El acceso más común es por la Ruta Provincial 34, conocida como el Camino de las Altas Cumbres, una travesía panorámica que regala vistas inolvidables de la montaña y el valle.
Se ubica muy cerca de otros destinos turísticos destacados, como Mina Clavero, Las Rabonas, Los Hornillos y Villa Cura Brochero, todos conectados por rutas cortas y bien señalizadas que permiten realizar excursiones en pocos minutos.
La geografía de Nono combina sierras, valles y ríos cristalinos que nacen entre las montañas. Su vegetación autóctona, el aire puro y los atardeceres de colores intensos hacen que el visitante sienta una conexión directa con la naturaleza.
Los ríos, costaneras y balnearios son el corazón del lugar. Entre los más conocidos se destacan el Río de los Sauces y el Río Chico, cuyas aguas claras forman ollas naturales ideales para el baño. A lo largo de sus márgenes se distribuyen campings, paradores y áreas recreativas que invitan a pasar el día.
Las actividades al aire libre son una de las grandes atracciones: senderismo, pesca, paseos en bicicleta, cabalgatas y observación de aves. Los caminos serranos se prestan tanto para caminatas tranquilas como para aventuras más exigentes, en contacto pleno con el paisaje cordobés.
Otro de los puntos más destacados de la localidad es el Laberinto de Nono, uno de los más grandes del país, ofrece una experiencia divertida para grandes y chicos. Entre pasillos verdes y vistas panorámicas, combina juego, adrenalina y naturaleza.
A su vez, el astroturismo se convirtió en una propuesta creciente. Gracias al cielo despejado y la baja contaminación lumínica, es posible observar estrellas, planetas y constelaciones con una nitidez asombrosa, tanto a simple vista como en las visitas guiadas nocturnas.
Para aquellos que prefieren los planes más tranquilos, pueden disfrutar del legado de Brochero. Aquí, varios puntos del circuito turístico recuerdan la obra del Santo Cordobés, quien dejó su influencia en toda la región de Traslasierra.
A su vez, no se puede dejar de recorrer el famoso Museo Rocsen, un ícono imperdible dentro de Nono. Un museo polifacético con más de 60.000 piezas que abarcan historia, arte, ciencia y cultura de distintas partes del mundo, ofrece un recorrido por los años.
El Circuito Casas con Historia propone recorrer antiguas viviendas que conservan la arquitectura típica de la zona y relatan, a través de sus muros, la historia del pueblo y sus primeros habitantes. Tampoco se puede dejar de visitar la plaza principal, los edificios antiguos y la pequeña parroquia.
Por último, la Feria de Artesanías y la gastronomía local son parte esencial de la experiencia. En la plaza central se pueden encontrar productos regionales, dulces, tejidos, cerámica y delicias típicas como cabrito al horno, empanadas serranas y alfajores artesanales.

