A 25 años de la muerte de Rodrigo: la historia del Potro que conquistó Argentina
Nació en Córdoba, debutó a los dos años en televisión y murió a los 27 en la cima de su carrera. El recorrido del rey del cuarteto, de los boliches a los 13 Luna Park consecutivos con entradas agotadas.
Rodrigo Bueno nació el 24 de mayo de 1973 en Córdoba, en el seno de una familia con el mundo de la música incorporado de fábrica: su padre, Eduardo "Pichín" Bueno, era productor musical, y su madre, Beatriz Olave, compositora. Eso explica que su primera aparición pública haya sido a los dos años, cuando Juan Carlos "La Mona" Jiménez lo subió al escenario del programa Fiesta del Cuarteto. El cuarteto, en definitiva, nunca fue una elección: fue su destino desde antes de que pudiera elegir.
A los once años debutó junto a la banda Chébere ante cinco mil personas. A los doce dejó la escuela para integrarse a Manto Negro, agrupación en la que permaneció hasta los 17. Cuando su padre decidió apostar al salto a Buenos Aires, el joven Rodrigo publicó su primer disco solista, La foto de tu cuerpo, con PolyGram Records. Le siguieron varios trabajos que lo fueron consolidando en el circuito de boliches y dancings de la capital, aunque la fama masiva todavía tardaría.
El punto de inflexión
El gran quiebre llegó en 1996 con el sello Magenta Discos y el álbum Lo mejor del amor, que sonó en todas las radios y le valió el premio ACE al Mejor Artista Musical. Rodrigo había encontrado su lugar: el cuarteto puro, sin desvíos hacia la salsa o el merengue que había intentado con Sony. A partir de ahí, los discos se acumularon y el público creció sin pausa. La leyenda continúa fue disco de oro certificado por CAPIF; Cuarteteando profundizó el fenómeno.
Pero el pico llegó en 1999 con A 2000, certificado como cuádruple disco de platino. La gira que siguió empezó en el Teatro Astral y terminó de redefinir el mapa de la música popular argentina: a partir del 5 de abril de 2000, Rodrigo se presentó trece noches consecutivas en el Luna Park con entradas agotadas, un récord que ningún artista nacional había logrado antes ni lograría después. Una de esas noches, según recuerda su hijo Ramiro, al terminar el show volvieron a casa y los tres -él, su madre y el Potro- durmieron en un colchón en el piso de un departamento recién comprado casi sin muebles.
En el verano previo, realizó 49 conciertos en nueve días en la Costa Atlántica, uno de ellos frente a más de cien mil personas en la Playa Las Toscas de Mar del Plata. Su agenda llegó a incluir entre 25 y 30 espectáculos semanales.
El anuncio del retiro
El 10 de abril de 2000, en pleno furor del Luna Park, Rodrigo sorprendió con un anuncio que pocos creyeron: se retiraba. "Me retiro con el título en la mano", explicó. Tenía planeada una última gira por Uruguay, Venezuela, Colombia, Brasil, Chile, Puerto Rico y Estados Unidos, y un cierre histórico el 25 de diciembre de 2000 en el estadio de River Plate, que iba a editarse como álbum de despedida bajo el título Adiós Rodrigo. Quería convertirse en productor musical. Quería parar.
No llegó a hacerlo.
La noche del 24 de junio
Tras un recital en la discoteca Escándalo de City Bell, Rodrigo regresaba a Buenos Aires por la autopista en la madrugada del 24 de junio de 2000. En el vehículo viajaban su pequeño hijo Ramiro, la madre del niño, y Fernando Olmedo, hijo del recordado actor Alberto Olmedo. A la altura de Berazategui, la camioneta Ford Explorer que conducía Rodrigo perdió el control. El Potro, que no llevaba el cinturón de seguridad, fue expulsado del vehículo. Murió en el acto. Fernando Olmedo también perdió la vida. Los demás ocupantes sobrevivieron.
Tenía 27 años.
El adiós y el legado
El velatorio fue multitudinario. Diego Maradona, Susana Giménez, Marcelo Tinelli y La Mona Jiménez, entre miles de personas, despidieron al Potro. En el lugar del accidente, en Berazategui, se levantó un santuario que todavía hoy recibe flores y velas.
En vida, Rodrigo vendió un millón de discos en una década. Solo en el primer año después de su muerte, se editaron cinco nuevos álbumes que vendieron dos millones de copias en plena recesión económica. De manera póstuma recibió dos premios Carlos Gardel: Mejor Artista Tropical Masculino por A 2000 y Canción del Año por Soy cordobés. Su hermano Ulises Bueno continuó el legado familiar desde 2003 con carrera propia.
A 25 años, sus canciones siguen sonando. En algún momento dijo: "El día que me necesiten van a poner un compact: ahí estaré." Tenía razón.

