PROGRAMA SOLTATE

Cómo aprender a andar en bicicleta si sos grande y no lo lograste de chico

Leonel temía caerse apenas despegaba los pies del suelo, pero le enseñaron y se mandó. Ahora quiere ir pedaleando a la escuela.

Elizabeth, Diego y Christian les enseñan a chicos y grandes a andar en bicicleta: lo hacen todos los fines de semana, salvo cuando llueve, y una vez por mes los invitados no son niños sino adolescentes y adultos. Los instructores reconocen que cuando las clases son para chicos, la concurrencia es más alta. “Los grandes vienen con más vergüenza”, indican.

Luego de la invitación de Elizabeth, Beatriz se acerca con su hijo, Leonel. Ellos nunca aprendieron a pedalear. Brainer, amigo de la madre, cree haber olvidado cómo hacerlo, entonces agarra con desconfianza la bicicleta. La primera parte de la lección es empujarse con los pies, agarrando el manubrio y con la espalda derecha. Después empiezan a andar. 

La idea es que, si sienten que se van a caer, puedan apoyar los pies en el piso”, afirma Diego, instructor de Soltate, el programa del gobierno de la Ciudad para que los vecinos puedan aprender a andar en bici, sean grandes o chicos.

 

Personas de hasta 80 años quisieron aprender en Soltate.
Personas de hasta 80 años quisieron aprender en Soltate.

Les enseñan a mantener el equilibrio desde el tronco: “Cuando estamos aprendiendo, tendemos a irnos hacia adelante, entonces buscamos que estén lo más rectos posible. Después, lo importante es la mirada, que siempre tiene que estar en el camino”. Diego sostiene que el cuerpo va hacia donde están puestos los ojos y que, cuando se desvían, pueden caerse.

Christian agrega que les dan lecciones de seguridad vial: los instan a usar casco siempre y les explican que sólo los menores de 12 años pueden ir por las veredas y que las bicicletas deben circular por la ciclovía, siempre que la haya.

Después de unos minutos dando vueltas, Brainer confirma que, como se suele decir, nunca se olvida cómo andar. Leonel parece más seguro a bordo de su bicicleta. Su miedo era caerse cuando arrancaba, apenas despegara sus pies del suelo, y eso es lo que aprendió esta tarde en el Parque Carlos Thays. “Me mandé”, dice con una sonrisa.

Leonel se entusiasma. Va a pedalear “para ir a todos lados”: para ir a jugar a la pelota con sus amigos, para ir a la escuela, en lugar de usar el colectivo. Espera evadir un poco el tráfico, mantenerse bien físicamente y, en un futuro, que le pueda ayudar para obtener algún empleo. Y se preocupa por el ambiente: “Andar en bicicleta por la Ciudad es importante porque no contaminan”.

Sin saberlo, Diego coincide: “Primero, es recreativo, porque a uno le gusta; es sano, porque es una actividad física; y aparte es algo que no contamina el ambiente”.

La recreación fue lo que le importó al instructor para pedalear en un principio. Aprendió con la bicicleta de su hermana, quien no se esforzó mucho por enseñarle, entonces tuvo que hacerlo a fuerza de golpes y caídas, así como los hicieron Elizabeth y Christian.

Diego cuenta que personas de hasta 80 años quisieron aprender en Soltate, pero la mayoría son mujeres de entre 40 y 50. “Cuando les pregunto, me dicen que lo resignaron para formar una familia o hacer una carrera”, relata.

Tiene siempre presente el recuerdo de “un muchacho que debía tener cerca de unos 50 años”, que se acercó un día de mucho calor y se quedó dos horas. Agotado, pero también terco, volvió tres veces hasta que pudo lanzarse solo. “Quien insiste y lo logra, a mí, como profe, me genera una satisfacción enorme”, afirma Diego.

Los instructores ya perdieron la cuenta de a cuánta gente le enseñaron a pedalear. Leonel es uno más de una lista que se estira cada fin de semana. “Me ayudaron a tener confianza en mí mismo”, asegura. Él, como tantos otros, se soltó.

 

Avanza la implementación del programa Soltate.
Avanza la implementación del programa Soltate.

Trucos para aprender a andar en bici
  • Impulso inicial: La primera lección consiste en empujarse con los pies contra el suelo mientras se sujeta el manubrio, antes de intentar pedalear.
  • Uso de los pies como ancla: Para ganar seguridad, se debe saber que, ante cualquier sensación de pérdida de equilibrio, el truco es apoyar inmediatamente los pies en el piso.
  • Postura del tronco: Mantener la espalda derecha y el cuerpo lo más recto posible. El error común es inclinarse hacia adelante por el nerviosismo.
  • La regla de la mirada: Mantener siempre la vista en el camino. Según los instructores, el cuerpo tiende a dirigirse naturalmente hacia donde apuntan los ojos: si desviás la mirada, perdés el equilibrio.
Para qué sirve aprender a andar en bici
  • Vencer la vergüenza: Es común que los adultos sientan timidez, pero el programa destaca que personas de hasta 80 años se acercan a aprender.
  • Confianza: El éxito depende de la insistencia (como el caso del hombre que volvió tres veces hasta lograrlo). Aprender a andar en bici ayuda a fortalecer la confianza en uno mismo.
     
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