INFORME ESPECIAL

Efecto de la crisis: por falta de dinero, se cocina más y las viandas son un clásico en el trabajo

El forzoso vuelco por las elaboraciones caseras fue detectado por un relevamiento privado. Crónica, por su parte, habló con amas de casa y oficinistas. “De otra manera, no podría llegar a fin de mes”, dijo un trabajador que contó que se lleva un tupper a la empresa en la que está empleado. 

Por Juan Bernardo Domínguez
@juanbjd

La crisis no da tregua. Cada vez resulta más difícil afrontar los gastos del hogar. Si bien no hacen falta las estadísticas para que el ciudadano común note que el sueldo no le alcanza para cubrir sus necesidades básicas, están y reflejan el fuerte deterioro del poder adquisitivo registrado por la mayoría de la población en los últimos meses.


Según los últimos datos de la Secretaría de Trabajo de la Nación, el salario real medio se encontraba en mayo pasado un 4,6% por debajo del registrado en noviembre de 2023, el mes anterior a la disparada inflacionaria provocada por la devaluación de la moneda nacional en diciembre último.


Los relevamientos del sector privado también reflejan los bolsillos flacos de los consumidores. Por ejemplo, de acuerdo al último informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas pymes cayeron un 15,7% anual en julio pasado y acumulan una baja de 17% en los primeros siete meses del 2024.


Ahora, otro sondeo del campo privado, al que accedió crónica.com.ar este martes, da cuenta de la profundidad de la crisis económica. El relevamiento, de la consultora Trendsity, detectó que el 57% de los argentinos tiene que recurrir a sus ahorros para afrontar gastos mensuales.


El estudio, que contempló una muestra de 500 casos a nivel nacional, reveló además que el 54% de los entrevistados recorrió varios puntos de venta para encontrar mejores precios, mientras que el 58% debió recortar productos esenciales.


De acuerdo al sondeo, 9 de cada 10 argentinos tiene como preocupación casi excluyente la economía, lo que quedó reflejado en que el 95% de los encuestados calificó a la situación del país como “regular” o directamente “mala”.

 

 Nueve de cada diez argentinos tiene como preocupación casi excluyente la economía (Gentileza Trendsity).
 Nueve de cada diez argentinos tiene como preocupación casi excluyente la economía (Gentileza Trendsity).

La crisis económica derivó en cambios de hábitos: lo más preocupante, el recorte en alimentos

El informe de la consultora precisó que “la desaprobación” de la economía del país “implica además un cambio de hábitos en ciertos sectores que podían ahorrar”.


La búsqueda del precio, la carrera por la ‘promo’, el descuento como norte. El nuevo consumidor peregrino elabora una agenda ajustada para no perderse las oportunidades. Sabe que la estrategia es caminar y memorizar los vencimientos de las tarjetas”, puntualizó el reporte.


El informe completó: “Los sábados, con cierta billetera virtual cuya aplicación se bajó toda la familia para aprovechar el tope. Los viernes con la otra, en combinación con su banco. Los miércoles llena el tanque gracias al beneficio entre una tarjeta de crédito, una billetera y una compañía de combustibles. El calendario de cupones canjeables y programas de fidelidad, al rojo vivo”.


Por su parte, Mariela Mociulsky, CEO de Trendsity, detalló en el informe que el recorte más preocupante está relacionado con los alimentos.


Las familias buscan estirar los ingresos y, entre las estrategias, se destaca el aumento de alimentos básicos y económicos como legumbres, cereales y granos en detrimento de carnes vacunas, cuyo consumo llegó a los niveles más bajos de los últimos 30 años”, resaltó.


La especialista en tendencias agregó: “Además, la cocina casera recuperó un lugar de prestigio ya que garantiza mayor rendimiento a menor costo. Parte del fenómeno se debe al surgimiento de las nuevas influencers que comparan precios y ayudan a elegir de forma inteligente”.

Una ama de casa asegura que, al elaborar la comida casera, se ahorra “más de la mitad” que si comprara con delivery

Por su lado, la presidenta de la asociación Amas de Casa del País (ACP), Laura Vera, confirmó la tendencia sobre la comida casera detectada por el relevamiento.


Este cambio, que se da en gran parte de la sociedad, responde a dos factores: el económico, por la crisis; y el de la salud, debido a que la comida casera es mucho más nutritiva”, dijo Vera este martes a crónica.com.ar


Respecto del primero, aseguró que “se ahorra más de la mitad elaborando la comida que comprándola con delivery”. 

El ama de casa puntualizó que “tiene un gran beneficio, no solamente económico, sino por el hecho de que las personas que la elaboran pueden elegir el alimento que van a procesar y priorizar la calidad”.


Vera añadió: “Quien elabora su propio alimento va a tratar de elegir, dentro de las posibilidades, en calidad lo mejor”. 

Un oficinista porteño: “Hace mucho tiempo que ya no compro para la hora del almuerzo: me llevo la vianda”

Fernando, de 50 años, es un oficinista que trabaja en el barrio porteño de Villa Ortúzar.  “Hace mucho tiempo que ya no compro para la hora del almuerzo: me llevo la vianda”, manifestó el hombre.


El empleado sostuvo que, “de otra manera, no podría llegar a fin de mes”. El trabajador contó que, a la hora de la cena, prepara en su hogar “comida para que sobre”, con el fin de hacer la vianda para llevar al día siguiente a la empresa en la que trabaja.


Fernando contó que “hay mucha diferencia con la comida comprada en el precio” y explicó que, el fin de semana, apela a “todas las promociones” que conoce para hacer la compra de alimentos.


Un día de la semana pasada, me olvidé el tupper en mi departamento y se me ocurrió ver cuánto salía almorzar en un restaurante cercano a mi trabajo. Cobraban $10.000 el menú del día, que incluía plato principal y bebida. Opté por comprar tres empanadas en otro comercio por un total de $3.000 y comer en la empresa, donde tomé agua”, finalizó el oficinista.

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