El amor en tiempos de bolsillos flacos: cuando la economía se entromete en la relación de pareja
La golpeada economía del hogar y la incertidumbre laboral influyen en el deterioro de las relaciones.
"En la pobreza se sabe querer", expresa una legendaria canción, en sus diferentes versiones. Esos versos tan cantados, y también bailados, por estos días parecen quedar fuera de las pistas de la realidad, puesto que la economía se entromete cada vez más en la relación de pareja, reconocido por especialistas y por aquellos que vivieron o todavía continúan intentando seguir en la senda del amor.
Las urgencias, las obligaciones y las exigencias, de índole laboral, y al mismo tiempo material, disuelven lentamente los dulces efectos del enamoramiento. Los mismos protagonistas de un vínculo amoroso lo admiten mediante expresiones comunes y harto utilizadas como "obvio", y asimismo detallando sus propias vivencias, aceptando que la economía hizo lo suyo en el desenlace de sus apuestas de pareja.
En este sentido, Walter Ghedin, psiquiatra y sexólogo clínico, le aseguró a Crónica que "es uno de los factores más estresantes, como las responsabilidades cotidianas, las demandas laborales y la incertidumbre laboral, y asimismo cuestiones personales, que inciden notoriamente en el deseo sexual".
A su vez, Ghedin remarcó que "es uno de los aspectos preponderantes en los vínculos amorosos porque hay más exigencia laboral, que implica más horas de trabajo, dado que los gastos aumentan, no se llega a fin de mes y todo ello se convierte en una carga sobre las parejas".
En este sentido, el mencionado sexólogo brindó un aspecto por demás relevante a tener en cuenta, muy visible en estos tiempos: "Mucha gente se ve empujada, por las necesidades, a trabajar más tiempo. Entonces, en los momentos libres que puede tener con su pareja, prefieren descansar o no se lo dedican para fortalecer esa unión".
No obstante, la licenciada en psicología, Laura Caballaro, reconoció en diálogo con Crónica: "En la consulta, lo que aparece no es únicamente la dificultad de llegar a fin de mes, sino todo lo que eso despierta, que es angustia, miedo al futuro, sensación de fracaso, pérdida de control. En Argentina, donde la inestabilidad es constante, muchas parejas viven en un estado de alerta permanente, y ese clima impacta directamente en el vínculo".
Por lo tanto, en ese contexto, la profesional en salud mental destacó: "Aumentan las discusiones, a veces por cuestiones mínimas, pero que en realidad condensan algo más profundo: el dinero empieza a representar poder, seguridad, reconocimiento. Cuando uno pierde estabilidad económica, puede sentirse menos valioso o menos deseado, y eso repercute en la autoestima y en la intimidad. En el caso de los pacientes hombres, se advierte que al tener más poder adquisitivo se sienten utilizados por las mujeres".
Sin embargo, ante semejante panorama, también resulta indispensable llevar tranquilidad a quienes tienen sus manos enlazadas con otras manos, dado que en esta materia también existen soluciones. Al respecto, Alicia Bitton, psicóloga clínica y terapeuta familiar y de pareja, enfatizó que "lo central es cómo la pareja gestiona esas situaciones, se comunica y resuelve sus conflictos".
Incluso, Bitton afirmó: "Las dificultades económicas también pueden fortalecer cuando la pareja se une para salir adelante. Lo fundamental es construir un buen equipo y acompañarse mutuamente". Para ello, la terapeuta reconoció: "Es fundamental el poder de las conversaciones y en cómo a través de un buen diálogo, los conflictos pueden comenzar a resolverse o disolverse. Es importante desarrollar resiliencia, ya que los cambios son inevitables; la clave está en poder adaptarse activamente a ellos".
Caballaro reflejó que uno de los desafíos de pareja, que atraviesa una tormenta económica, radica en "revisar expectativas, porque muchas veces el sufrimiento no es solo por lo que falta, sino por lo que ya no se puede sostener como ideal" y remarcó que "adaptarse no es resignarse, es cuidar el vínculo en el contexto real".
Dicen que el dinero no es todo, pero que ayuda, y a veces complica por demás, hasta en el amor, una emoción que suele asomar como categórica e inclaudicable y que hoy sucumbe ante las dificultades económicas si bien suele decir un viejo juramento: "Amar tanto en la pobreza como en la riqueza".

