REPASO

El golpe económico que instauró la última Dictadura Militar

El costado poco explorado de la dictadura iniciada el 24 de marzo de 1976.

Christian Sanz
Mendoza Today

El martes se cumplirá el 50º aniversario de una fecha trágica, que recuerda la página más negra que pueda guardar la memoria vernácula. Ese día, el 24 de marzo de 1976, dio comienzo la dictadura más sangrienta que haya vivido la Argentina.

No hay mucho que pueda decirse y que ya no haya sido expresado en todas estas décadas. Por caso, el testimonio desgarrador de las víctimas de la violencia de esos años se mostró sin cesar, cual herida que no deja de cicatrizar.

La devastación que dejaron los militares luego de su paso por el poder -de facto- difícilmente pueda olvidarse por completo alguna vez. Hay que decirlo con todas las letras: el baño de sangre al que expusieron a la sociedad es imperdonable.

Sin embargo, muchos aún hoy no lograron entender cuál fue el motivo que impulsó a ese terrible golpe dictatorial. Muchos creen que fue la mera locura de un grupo de irracionales, otros especulan con intereses políticos provenientes de las Fuerzas Armadas.

Martínez de Hoz, junto con integrantes del gobierno de facto.
Martínez de Hoz, junto con integrantes del gobierno de facto.

Ni una cosa, ni la otra. O sí, pero principalmente el "asalto" militar fue en realidad un "golpe económico", que instaló "de prepo" un sistema que jamás hubiera sido aceptado pasivamente por la sociedad de otra manera.

La dictadura no dejó lugar a dudas a ese respecto e, inmediatamente después de asumir el Ejecutivo, puso en el cargo de ministro de Economía a un personaje propuesto por funcionarios del Departamento de Estado norteamericano: el cuestionado José Alfredo Martínez de Hoz, miembro activo del Council of Foreign Relations (CFR), un "think tank" de gran gravitación, no sólo en EE.UU. sino en todo el mundo.

Lo que vino después es historia conocida. Se abrieron las fronteras a todo tipo de productos foráneos y la industria nacional, pujante como pocas, comenzó un camino de declive que jamás pudo volver a remontar.

El trabajo estaba hecho. La más grande estafa económica de todos los tiempos se consumó en esos oscuros días del "Proceso de Reorganización Nacional".

Martínez de Hoz y Videla.
Martínez de Hoz y Videla.

El monto de la deuda externa argentina fue multiplicado casi por seis, merced a la política de los genocidas, y las fábricas comenzaron a bajar sus persianas de manera inexorable.

Un dato: gran parte del endeudamiento tomado por los militares es ilegítimo y fue refrendado por el ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, en su paso por la presidencia del BCRA en 1982. Sin embargo, ese monto engrosa la deuda que todos los gobiernos democráticos del 83 a la fecha juraron que pagarían.

En fin, los coletazos de lo vivido en esos días siguen hoy vigentes, no sólo en lo referido al endeudamiento externo, sino también por la incesante aparición de nietos de desaparecidos y el testimonio de los sobrevivientes de esos luctuosos días.

Son los alaridos de un dolor que parece no querer terminar. Los gritos de una generación que fue diezmada por el capricho de una docena de impresentables.

Por eso, este nuevo 24 de marzo debe ser un día de recogimiento, de recordación de esos días trágicos, de trabajo humano interno para que lo ocurrido nunca más vuelva a pasar.

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