El truco casero con bicarbonato para blanquear los auriculares y dejarlos como nuevos
Es el método más efectivo para sacar el color amarillento de los cables y mejorar la calidad del sonido en pocos minutos. El paso a paso para limpiarlos sin romperlos.
Los auriculares acumulan bacterias, grasa de la piel y pelusa de los bolsillos a diario. Además de ser un foco de suciedad, esto perjudica la calidad del sonido. Sin embargo, existe un truco casero infalible con bicarbonato de sodio para quitarles el color amarillento y extender su vida útil.
La mezcla de bicarbonato funciona como un blanqueador y desengrasante natural que remueve la mugre pegada en los cables plásticos sin necesidad de usar químicos agresivos.
Paso a paso: cómo blanquear los cables con bicarbonato
La mezcla: en un recipiente pequeño, mezclar una cucharada de bicarbonato de sodio con unas gotas de agua hasta formar una pasta consistente.
Aplicación: sumergir un cepillo de dientes viejo en la pasta y frotar con suavidad las zonas manchadas o amarillas del cable.
Remoción: dejar actuar el producto durante unos minutos. Cuando la pasta empiece a secarse, retirarla por completo con un paño o esponja apenas humedecida.
Este procedimiento se puede realizar cada dos semanas para mantener el color original de los cables y evitar que la mugre se adhiera de forma permanente.
Cómo limpiar las almohadillas y las mallas de sonido
Para una desinfección profunda del resto de los componentes, es fundamental separar las piezas y tener extremo cuidado con los circuitos:
Almohadillas de silicona: si tus auriculares tienen gomitas desmontables, retiralas y lavalas por separado con agua tibia y jabón neutro. Deben estar 100% secas antes de volver a colocarlas.
El cuerpo del auricular: limpiar la estructura plástica con un paño de microfibra humedecido con una gota de alcohol isopropílico o toallitas húmedas.
La rejilla de sonido: para limpiar la malla metálica y sacar la cera acumulada, usar un cepillo de cerdas suaves completamente seco o ayudarse con un escarbadientes, siempre con el auricular apuntando hacia abajo para que la mugre caiga y no entre al parlante.

