Pobreza infantil

Manual para jugarse el futuro en una mesa de poker

Mas de la mitad de los niños argentinos son pobres y el 30% no se alimenta adecuadamente, pero el Mercado no ofrece soluciones.

Horacio Minotti
Director de Relaciones Institucionales de Grupo Crónica
BAE Google PreferenceAgregá Crónica - Firme junto al pueblo como fuente preferida

Esta visto que no todas las soluciones son viables para todos los problemas. Lo que resuelve la macro, las finanzas, la balanza comercial, no siempre resuelve otros problemas que en algunos casos son una hipoteca. No como aquellas con que los funcionarios justifican sus suntuosas adquisiciones, es una hipoteca peor, la que va a pagar a futuro, por muchos años, toda la sociedad.

Mas de la mitad de los niños en Argentina son pobres y el 30% no se alimenta adecuadamente. Mientras nos tiramos de los cabellos debatiendo sobre los días de clases, la comprensión de textos y los modos para adaptar el sistema educativo a la IA y los tiempos que corren, el cerebro en formación de los chicos no recibe los alimentos necesarios para resultar susceptible a incorporar cualquier modo de educación, el viejo o el nuevo.

En paralelo, cuando un gobierno instrumenta una política económica, muchas veces juega sobre la teoría, las curvas de campana y los números de un excel, y se empecina en que si esos números son correctos todo tiene que estar bien. Pero el término "política económica", empieza por "política", y esto indica que no todo es teoría, que las geniales hipótesis no contemplan muchas veces la variable humana, que en casi todas las ocasiones, tiene tiempos mucho mas urgentes que los de los gráficos de torta.

La libertad de mercado ha de ser en todos los casos una virtud en los sistemas capitalistas, así como la libre competencia y la minimización de la intervención estatal a aspectos sustanciales de la vida en sociedad. Pero su absoluta desaparición, especialmente en países que están en la condición en que está la Argentina, demuele cualquier expectativa de futuro.

Si los chicos no se alimentan, no aprenden, y si no aprenden serán una lastre para la sociedad del futuro. Bocas para alimentar que no tendrán nada para aportar a sus congéneres. Y eso el mercado no lo va a resolver. 

Como sociedad, debemos organizarnos para evitar ese futuro sombrío, por el bien de esos niños que no comen y de los que sí comen, pero que forman parte de un conjunto sin futuro. Es condenadamente cierto que nadie se salva solo. Que nadie puede ser exitoso en un contexto de fracaso colectivo.

Y la forma en que la sociedad se ha organizado es el Estado. Más allá de las organizaciones intermedias y su inestimable aporte, ninguna de ellas tiene la potencia más que para poner circunstanciales parches a la situación de muy pocos. Es el Estado, el que recibe los aportes dinerarios de todos, no para que los momentáneos funcionarios disfruten la vida, sino para resolver los problemas sustantivos que ensombrecen el futuro de la sociedad.

Dejar a los niños con hambre a la espera de una solución del mercado, es apostar el futuro de todos a un rula maléfica en la que no podés ganar nunca, porque necesariamente en todos los tiros sale el 37.

No es el mercado, es el Estado. La institución a la que cada uno de nosotros, individuos, cedió partes de sus derechos y cede parte de su patrimonio e ingresos, para resolver los problemas colectivos. El Estado no es un demonio, pueden serlo sus circunstanciales administradores y es lo que hay que evitar; pero hay que exigirle que exista y cumpla su rol, de otro modo estamos apostando el futuro a un poker de ases que no va a llegar jamás.