Murió la tigresa Flora: fue rescatada del zoológico de Luján y vivía en un santuario
La tigresa estaba sufriendo de inflamación abdominal y cuando iba a ser sometida a una cirugía, falleció inesperadamente por una peritonitis severa.
Tras ser rescatada en 2020 del exzoológico de Luján junto a decenas de felinos que vivían en condiciones precarias, y trasladada a otro sito para lograr una "mejor calidad de vida", finalmente, la ONG Four Paws informó que murió la tigresa Flora en el santuario FELIDA de los Países Bajos el pasado 1 de abril.
Médicos de una clínica especializada revelaron que el animal estaba sufriendo de inflamación abdominal. En el momento en que el equipo veterinario se preparaba para realizar una cirugía, Flora falleció de forma inesperada, y la autopsia preliminar realizada este jueves confirmó que la causa del deceso fue por una peritonitis severa.
Luciana D'Abramo, directora de programas de Four Paws, comentó que "perder a Flora después de haber podido ofrecerle una vida mejor es desgarrador para todo nuestro equipo. Cuando un animal ha sufrido años de cuidados inadecuados, lamentablemente puede enfrentarse a riesgos significativamente mayores. Incluso cuando nuestros veterinarios los consideran aptos para viajar, siempre existe el riesgo de que surjan problemas de salud que estaban escondidos, tanto durante o después del traslado".
Todo se inició años atrás cuando en el predio del ex zoológico de Luján, los visitantes podían tomarse fotografías junto a leones y tigres, tocarlos y posar con ellos dentro de recintos poco seguros, pero la clausura llegó en febrero de 2020.
Tras esto, el predio quedó bajo custodia judicial y los animales, privados de exhibición pública, siguieron viviendo en jaulas de tamaño insuficiente, sin acceso regular a atención veterinaria ni a una dieta balanceada.
Una historia que "llegó a la luz"
Flora pasó años confinada, y su historia se conoció junto a la de otros felinos cuando la ONG europea Four Paws comenzó a documentar la situación del ex zoológico. La organización describió el lugar como un "espacio de emergencia", donde la supervivencia diaria dependía de la buena voluntad de un cuidadores y donaciones irregulares.
Flora fue evaluada en profundidad durante el operativo sanitario de Four Paws en noviembre de 2025, y encontraron que las uñas de sus patas delanteras estaban tan encarnadas que le impedían caminar normalmente. A esa dolencia se sumaba un colmillo roto, que le provocaba dolor crónico y riesgo de infección.
Las condiciones de encierro, falta de superficie adecuada para el desgaste natural de las garras e imposibilidad de moverse libremente agravaron el cuadro clínico.
Por tal motivo, la ONG priorizó su traslado por sobre otros animales, considerando la gravedad de su estado y la urgencia de una intervención quirúrgica especializada. Flora fue sometida a una operación dentro del predio, en condiciones de campaña. Si bien la intervención fue exitosa, las secuelas de abandono seguían presentes.
Más tarde, se realizó el traslado internacional, por lo que Flora, junto a los osos Gordo y Florencia, fue sometida a controles sanitarios. El proceso implicó la coordinación con autoridades argentinas y neerlandesas, obtención de permisos de exportación y diseño de una logística que incluyó transporte terrestre hasta el aeropuerto, un vuelo de más de 11.000 kilómetros y el desembarco en los Países Bajos.
¿Qué es el santuario Felida?
Por otra parte, el santuario Felida, operado por Four Paws, es un espacio diseñado para la rehabilitación de grandes felinos en situación crítica y no hay exhibición pública ni rutinas de entretenimiento. Cada animal recibe atención veterinaria personalizada, dietas adaptadas y enriquecimiento ambiental que simula parte de las conductas naturales. El objetivo es que puedan recuperar, en la medida de lo posible, comportamientos propios de su especie y reducir el estrés acumulado durante años de encierro.
Flora se adaptó rápidamente a su nuevo entorno y pudo elegir dónde descansar y cómo interactuar con su espacio. Los cuidadores observaron que disfrutaba recostarse sobre una cama de paja y que pasaba largos ratos en una hamaca bajo el sol. Su movilidad mejoró, las heridas cicatrizaron y mostró señales de relajación.
Sin embargo, a finales de marzo, el equipo de Felida detectó signos de malestar ya que la tigresa se mostró menos activa, presentó síntomas de dolor abdominal y disminuyó su apetito. Una evaluación médica en una clínica especializada confirmó el diagnóstico de peritonitis severa, una inflamación del abdomen que puede tener origen en infecciones, lesiones internas o complicaciones previas, que desembocó en su muerte.

