Navidad, petardos y fuegos artificiales: consejos para calmar a las mascotas y que no sufran
Esta Navidad y para disminuir los efectos negativos de la pirotecnia en los animales, es muy importante seguir las recomendaciones por parte de los especialistas. Su utilización puede causar daños irreversibles tanto en su audición como en su salud emocional.
Debido a una tradición que existe desde hace muchos años, algunas personas tiran petardos y fuegos artificiales como parte del festejo de Navidad. Las mascotas se ponen muy nerviosas cuando escuchan el sonido proveniente de estos elementos, por lo que es importante saber cómo actuar.
Debido a las explosiones que dañan sus oídos, los perros y los gatos lloran, gritan, se esconden y hasta comienzan a correr. Sucede que ellos no comprenden lo que está sucediendo, por lo que temen por su seguridad y, a veces, parece que nada resultara para estabilizarlos.
Es importante aclarar que el efecto provocado por la pirotecnia no solo daña a los animales, sino también a muchas personas sensibles que no soportan el estruendo. Gracias a la conciencia que se logró tomar, la cantidad de explosivos que se tira ya no es la misma de antes.
Los daños que la pirotecnia genera en las mascotas- El oído de los animales es mucho más sensible que el humano. El ruido de los fuegos artificiales y cohetes no solo es molesto y abrumador, sino que también daña seriamente su audición.
- Miedo, ansiedad y estrés que pueden desarrollar fobias extremas a estos estímulos. Las consecuencias son comportamientos atípicos como huir, autolesionarse o incluso herir a otras personas.
- Padecimiento de palpitaciones, taquicardia, jadeo, salivación, temblores, sensación de insuficiencia respiratoria, aturdimiento, falta de apetito y pérdida del control, entre otros.
- Empeorar o provocar enfermedades respiratorias debido a las partículas tóxicas que se liberan al momento de explotar estos elementos. Luego son inhaladas por los animales, por lo que se les pueden irritar los ojos y hasta provocar quemaduras.
- Respuestas de miedo como consecuencia del estruendo y la luminosidad de los fuegos artificiales. Buscan refugio, se esconden o incluso intentan escapar para alejarse del ruido, lo que aumenta el riesgo de accidentes.
1. Brindar un ambiente seguro durante el uso de fuegos artificiales, como una habitación específica. Este puede contener su juguete favorito, comida, agua y sonidos familiares que le resulten agradables. Si es oscuro y no permite tanto el paso de la luz y el sonido, mucho mejor.
2. Procurar situarlos en un área sin salidas fáciles para prevenir que el pánico los lleve a huir y, como consecuencia, sufran daños o se pierdan. En el mismo sentido, cerrar puertas y ventanas, puesto que los gatos son los que escapan con más facilidad.
3. En ese momento, distraer a las mascotas con comida o actividades placenteras, para que minimicen su atención hacia los ruidos exteriores. Es importante estar a su lado.
4. Si hay varias mascotas, evaluar si conviene que estén juntas para sentirse acompañadas, o si pueden llegar a agredirse y es mejor que estén por separado.
5. No atarlos ni encerrarlos. Permitir que ellos mismos se ubiquen en un lugar donde se sientan seguros.
6. No dar medicamentos calmantes sin antes haberlo consultado con un veterinario.
7. Utilizar el método "Tellington TTouch", el cual funciona como una técnica para lograr estabilizarlos y calmarlos. Consiste en vendar ciertas zonas del cuerpo del animal de forma estratégica: al sentir la tela en su piel, se sentirán protegidos y relajados.

