Ni en bolsas de plástico ni con otras frutas: la mejor manera de guardar las manzanas para que duren frescas más tiempo
Con algunas recomendaciones, es posible mantener las manzanas frescas por varios días. Almacenarlas correctamente evita que se pongan feas y permite disfrutar de su sabor como recién compradas.
Las manzanas son una de las frutas preferidas en Argentina y, en verano, resultan ideales porque además de aportar nutrientes, también hidratan. Sin embargo, mantenerlas frescas y en buen estado puede ser un desafío, aunque con simples y efectivos “trucos” es posible conservar su sabor y textura por más tiempo.
Con versiones de color rojo, verde y amarilla (y un sabor que va desde dulce, agrio, crujiente hasta suave) las manzanas pueden variar en su resistencia y en la forma en que requieren ser guardadas. Pero lo que nunca cambia es que son deliciosas y aportan múltiples beneficios para la salud.
Estas frutas no solo ofrecen agua y azúcares naturales, sino que también son ricas en vitaminas, minerales y fibra. Aportan vitaminas A, B1, B2, B6, C y E, y son excelentes fuentes de potasio, fósforo y calcio. Además, contienen ácido málico y tartárico, dos compuestos que le dan su sabor característico y propiedades antioxidantes.
A veces, nos llevamos una sorpresa al ver que la manzana se pone negra y se desgasta rápidamente, y no sabemos cómo evitarlo. No obstante, hacer que luzcan como recién compradas no es tan complicado como parece: solo hace falta seguir algunos cuidados básicos y elegir el lugar adecuado para guardarlas.
Con pequeños cambios en la forma de almacenar las manzanas, podés extender su vida útil durante varios días y disfrutar de su sabor. Es importante seguir algunos consejos básicos para asegurar que se mantengan en las mejores condiciones.
La Universidad de Michigan, en Estados Unidos, compartió algunas recomendaciones:
- Evitar la contaminación cruzada: mantener las manzanas alejadas de la carne cruda y jugos de carne para prevenir la transferencia de bacterias.
- Almacenaje adecuado: guardar solo la cantidad que se va a consumir en 12 meses para asegurar la mejor calidad y valor nutritivo.
- Refrigeración adecuada: colocar las manzanas en la heladera. Si tenés grandes cantidades, lo ideal es almacenarlas en un lugar fresco entre 0 y 4,4 grados, donde se mantendrán frescas hasta por un mes.
- Higiene al manipular: lavarse bien las manos antes y después de manipular productos frescos, y lavar las manzanas cuidadosamente con agua fría (sin jabón).
Otras prácticas a poner en marcha, son:
- Almacenar las manzanas por separado: estas frutas continúan madurando incluso después de ser recolectadas, ya que son frutas climatéricas. Esto significa que emiten etileno, un gas que puede acelerar la maduración de otras frutas y verduras cercanas. Para evitar que este proceso afecte otros alimentos, es mejor mantenerlas separadas.
- Elegir variedades adecuadas: algunas manzanas se conservan mejor que otras. Las variedades ácidas, firmes y con piel gruesa, como las “Granny Smith”, son perfectas. Además, las más pequeñas suelen durar más tiempo. Por otro lado, es mejor evitar las harinosas, que se descomponen más rápido.
- Revisar antes de comprar: a la hora de elegir, hay que asegurarse de que las manzanas estén en buen estado, sin golpes, magulladuras o cortes. También es importante que tengan el rabito intacto, ya que esto ayuda a prolongar su frescura.
- Mantener la humedad adecuada: muchas heladeras permiten ajustar la temperatura y humedad en los cajones de vegetales, lo cual es clave para evitar que las frutas se resequen. Si no tenés esa opción, podés envolver las manzanas en papel de cocina o paños húmedos.
Es recomendable evitar el uso de bolsas plásticas, ya que pueden generar humedad. Si las guardás fuera de la heladera, envolverlas en papel de diario puede protegerlas de los insectos.

