ESCALOFRIANTE

"Sacarme una foto es como pegarme un tiro": el trasfondo de la imagen que le costó la vida a José Luis Cabezas

A 29 años del crimen de José Luis Cabezas, la imagen registrada en Pinamar se convirtió en una pieza central de un caso que derivó en el asesinato del reportero gráfico y en una investigación de alcance nacional.

A 29 años del asesinato de José Luis Cabezas, el crimen sigue siendo uno de los hechos más emblemáticos del periodismo argentino, el que dejó al descubierto las tramas mafiosas del poder en los años noventa. El punto de partida fue una fotografía: la primera imagen pública del empresario Alfredo Yabrán, una figura envuelta en misterio que durante años logró evitar que su rostro fuera conocido.

Esa imagen fue tomada durante el verano de 1996 en Pinamar, tras un seguimiento que buscaba romper con ese anonimato cuidadosamente construido. Pero lo que comenzó como una cobertura periodística terminó convirtiéndose en el punto de partida de una trama que derivó en uno de los crímenes más impactantes de la historia reciente argentina.

La historia de la imagen que le costó la vida a José Luis Cabezas

Yabrán era una figura que concentraba denuncias, sospechas y un poder que se ejercía lejos de la mirada pública. Su ausencia de imágenes no era casual, sino parte de una estrategia para mantenerse fuera del alcance de la prensa y de la exposición mediática, una lógica que él mismo resumía cuando afirmaba que "ni los servicios de inteligencia" conocían su rostro. En ese contexto, obtener una fotografía suya implicaba romper una regla no escrita y avanzar sobre un territorio que hasta entonces nadie había logrado atravesar.

"Sacarme una foto es como pegarme un tiro": el trasfondo de la imagen que le costó la vida a José Luis Cabezas

La captura se gestó durante el verano de 1996 en Pinamar, en un contexto de seguimiento sostenido y paciente. La presencia del empresario en el balneario abrió una oportunidad que no se daba todos los días: verlo fuera de su circuito cerrado de seguridad y negocios. Lo que comenzó como una guardia periodística terminó transformándose en una maniobra cuidadosamente pensada, donde cada movimiento debía pasar desapercibido para no levantar sospechas.

Yabrán no era un nombre más en ese momento. Acusado públicamente de manejar una red mafiosa con influencia en distintos niveles del Estado, su figura generaba temor y silencio. Para la mayoría de la sociedad era un desconocido, casi un mito, reforzado por su propia frase, repetida como advertencia: "Sacarme una foto es como pegarme un tiro". Esa sentencia, que buscaba desalentar cualquier intento de exposición, terminaría volviéndose trágicamente premonitoria.

Tras un primer intento fallido, en el que solo se logró una imagen de espaldas, se diseñó una estrategia basada en la rutina del empresario. Sabían que bajaba a la playa siempre a la misma hora y que caminaba sin demasiada protección. La clave fue camuflarse entre los turistas, simular escenas comunes y esperar el momento justo, sin apuros ni movimientos bruscos.

"Sacarme una foto es como pegarme un tiro": el trasfondo de la imagen que le costó la vida a José Luis Cabezas

El momento clave se dio el viernes 16 de febrero. Cabezas sabía que Yabrán bajaba todos los días a la playa a la misma hora, cerca de las cuatro de la tarde, así que junto a Gabriel Michi y la esposa del periodista entraron al balneario Marbella mezclados entre los turistas. Nada quedó librado al azar. Primero observaron: Yabrán avanzó hacia el norte de la playa acompañado por su esposa, María Cristina Pérez. Unos cuarenta minutos después, cuando regresaba de la caminata, se activó el plan.

Michi y su esposa se colocaron frente a la cámara como si fueran los retratados, mientras el reportero, simulando fotografiarlos a ellos, desvió el enfoque y tomó la imagen buscada. Yabrán aparecía caminando tranquilo por la arena, sin custodia a la vista. Al mirar la foto, lo dijo todo con una frase corta y celebrada: "Están es-pec-ta-cu-lar".

Esa fotografía, publicada semanas después, rompió el anonimato del empresario y dejó al descubierto una trama de poder que tendría consecuencias devastadoras. Un año más tarde, José Luis Cabezas fue asesinado, y aquella imagen quedó para siempre ligada a uno de los crímenes más conmocionantes de la historia argentina.

Esta nota habla de: