INCREÍBLE

Un paisaje imposible: el espejo de agua color turquesa que emerge en un desierto blanco

Este sorprendente rincón natural cambia por completo según la época del año y ofrece escenarios únicos para quienes buscan paisajes diferentes, avistaje de fauna y una experiencia inolvidable.

En el corazón argentino existe un escenario que parece salido de otro planeta. Cuando las lluvias hacen su trabajo, un inmenso espejo de agua de tonalidades turquesa transforma un extenso salar en una de las postales más sorprendentes del país.

Poco conocido por el turismo masivo, este rincón combina naturaleza salvaje, biodiversidad y un paisaje que cambia radicalmente. Sin dudas, un destino ideal para quienes disfrutan de la fotografía, el avistamiento de aves y las escapadas hacia lugares donde el silencio es protagonista.

 Los safaris fotográficos y el avistamiento de aves convierten al lugar en un verdadero paraíso para los amantes de la naturaleza.
 Los safaris fotográficos y el avistamiento de aves convierten al lugar en un verdadero paraíso para los amantes de la naturaleza.

Entre sal y cielo: el increíble espejo de agua que deslumbra con un color único

El Lago Salinas de Ambargasta es un enorme humedal hipersalino ubicado entre el sur de la provincia de Santiago del Estero y el norte de Córdoba

Con una superficie cercana a los 4.200 kilómetros cuadrados, integra un gran sistema de cuencas cerradas junto a las Salinas Grandes y constituye uno de los ambientes naturales más singulares de Argentina.

 Durante la temporada de lluvias, el paisaje cambia por completo y aparece el sorprendente lago de aguas turquesa.
 Durante la temporada de lluvias, el paisaje cambia por completo y aparece el sorprendente lago de aguas turquesa.

Desde la ciudad de Santiago del Estero hay que recorrer aproximadamente 220 kilómetros para llegar. El acceso más sencillo es por la Ruta Nacional 9 hasta el kilómetro 1023, cerca de la localidad de El Colorado, donde comienzan a apreciarse los impactantes paisajes del salar.

Para quienes viajan desde Córdoba capital, el recorrido demanda alrededor de tres horas en auto. Son cerca de 240 kilómetros por la Ruta Nacional 9 en dirección norte, hasta los accesos que conducen al inmenso salar, convirtiéndolo en una escapada ideal para un fin de semana diferente.

Su ubicación también permite combinar la visita con otros atractivos cercanos, como Villa Ojo de Agua, las Sierras de Ambargasta, San Francisco del Chañar y distintos caminos rurales que atraviesan el monte santiagueño y cordobés.

La geografía es uno de sus grandes atractivos. El enorme salar ocupa una cuenca endorreica situada entre las Sierras Pampeanas y las Sierras de Ambargasta, generando un paisaje prácticamente plano donde el horizonte parece no tener fin.

Su aspecto cambia completamente según la época del año. Durante las temporadas lluviosas, el agua cubre parte de la superficie formando un gigantesco lago de escasa profundidad y llamativos tonos turquesa. En cambio, cuando predominan los meses secos, el sitio se convierte en un inmenso desierto blanco de sal.

La geografía es uno de sus grandes atractivos. El enorme salar ocupa una cuenca endorreica situada entre las Sierras Pampeanas y las Sierras de Ambargasta, generando un paisaje prácticamente plano donde el horizonte parece no tener fin.Su aspecto cambia completamente según la época del año. Durante las temporadas lluviosas, el agua cubre parte de la superficie formando un gigantesco lago de escasa profundidad y llamativos tonos turquesa. En cambio, cuando predominan los meses secos, el sitio se convierte en un inmenso desierto blanco de sal. Durante la temporada de lluvias, el paisaje cambia por completo y aparece el sorprendente lago de aguas turquesa.
 Durante la temporada de lluvias, el paisaje cambia por completo y aparece el sorprendente lago de aguas turquesa.

Además de su belleza paisajística, el lugar posee un enorme valor ecológico. Fue reconocido como Área Importante para la Conservación de las Aves (AICA) gracias a la presencia de especies adaptadas a ambientes salinos, entre ellas la rara Monjita Salinera y numerosas colonias de flamencos rosados.

De hecho, quienes llegan hasta este rincón encuentran el escenario ideal para realizar safaris fotográficos, caminatas contemplativas y jornadas de observación de aves. La inmensidad del paisaje y la ausencia de grandes centros urbanos convierten la experiencia en una verdadera desconexión.

Lejos del turismo masivo, este rincón del norte argentino ofrece una experiencia donde la inmensidad, el silencio y la naturaleza son los grandes protagonistas.

Lejos del turismo masivo, este rincón del norte argentino ofrece una experiencia donde la inmensidad, el silencio y la naturaleza son los grandes protagonistas.

Los amaneceres y atardeceres ofrecen algunos de los momentos más espectaculares del día. La luz se refleja sobre el agua o la costra salina creando juegos de colores que convierten cada visita en una postal distinta.

Más que un simple salar, este sitio representa uno de los paisajes naturales más sorprendentes del territorio argentino, donde la naturaleza demuestra su capacidad para transformar un ambiente extremo en un espectáculo visual difícil de olvidar.

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