Verano 2026: como el año pasado, el fantasma de Brasil vuelve a asustar al sector turístico argentino
De cara a la temporada de verano 2026, los empresarios locales temen que muchas personas elijan destinos internacionales como Brasil, tal como sucedió en 2025, favorecidas principalmente por el tipo de cambio.
Con más preocupación que optimismo, el sector turístico se prepara para la temporada de verano 2026. Por su marcada estacionalidad, lo que ocurra en ese período definirá buena parte del año para quienes viven de esa actividad.
Las perspectivas no son buenas, teniendo en cuenta lo ya sucedido. La temporada de verano 2025 cerró con una caída del 3,9% en la cantidad de turistas internos respecto de la anterior. En las recientes vacaciones de invierno también se registró un descenso: 4,3 millones de personas viajaron por el país, un 10,9% menos que en 2024, mientras que el impacto económico real cayó 11,2%.
Los datos proporcionados por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) sugieren que los desplazamientos dentro del país se redujeron frente a otros años, las estadías son más cortas (bajaron de 4,1 días el año pasado a 3,9 en 2025) y el gasto se ajusta. Así se produce la paradoja de que muchos alojamientos registran alta ocupación, pero los ingresos totales no cubren las expectativas.
Entre los motivos se encuentra la reducción del poder adquisitivo de la población, que llevó a amplias franjas a reducir sus paseos de verano y, en muchos casos, prescindir de ellos.
"Los datos muestran que en vacaciones de invierno la ocupación fue entre un 20% y un 25% menor respecto del año pasado, lo cual es un indicador preocupante para el sector", afirmó Aldo Elías, vicepresidente de la Asociación de Hoteles de Turismo de la Argentina, al trazar un panorama de lo que ocurrió en julio último.
Pero en paralelo se produjo otro fenómeno que muestra la fragmentación de la sociedad: los argentinos con buena capacidad de ahorro que a la hora de organizar sus vacaciones se vuelcan a destinos internacionales, aprovechando las ventajas cambiarias. En septiembre, las salidas del país (el turismo emisivo) aumentaron 21,8% interanual, según el informe del INDEC.
Ese factor se vio potenciado por la desregulación aérea que permitió la aparición de nuevas rutas. Algunas aerolíneas ofrecieron vuelos al exterior sin pasar por Buenos Aires.
"El tipo de cambio alentó a los argentinos a elegir destinos fuera del país, donde, además de hacer turismo, aprovecharon para comprar tecnología y ropa, entre otros productos. Los costos de vuelos a destinos como Punta Cana se volvieron más baratos que los de la conectividad interna", dijo Gabriela Ferrucci, presidenta de la Asociación de Hoteles de Turismo.
La austeridad de los sectores menos pudientes contrasta con la de quienes planean ir al exterior. Según datos de Airbnb, un 70% de las consultas en esa plataforma de viajes está vinculada a destinos extranjeros. Los países más buscados son Brasil, con un incremento de casi 30%, seguido por México, Colombia, Costa Rica y Puerto Rico.
Esta preferencia por Brasil se confirma en el informe de Smiles Argentina previo al Cyber Monday 2025, que muestra que Río de Janeiro, Florianópolis y San Pablo lideran las preferencias de los viajeros argentinos. El programa de millas destaca que los destinos internacionales representan el 69% de los canjes, frente al 31% de cabotaje.
En la Argentina, en cambio, para el verano de 2026, los sondeos se concentran en lugares tradicionales: Mar del Plata, Córdoba, la Patagonia (Ushuaia, Bariloche, Villa La Angostura), Iguazú, Mendoza y Salta. Sin embargo, el desafío para esos destinos es ajustar precios, ofrecer promociones y fidelizar al turista nacional.
En una reunión reciente en Mar del Plata con más de 60 empresarios del sector, el secretario de Deportes y Turismo, Daniel Scioli, anunció que el Banco Nación ofrecerá cuotas sin interés y Aerolíneas Argentinas aplicará un descuento del 20%. "Estamos trabajando para que el verano sea un éxito", señaló.
La crisis impacta en la hotelería y la gastronomíaLos bajos números del turismo local provocaron que en los últimos meses se redujeran las plantillas de personal de los establecimientos. La merma de la actividad redundó en una caída del empleo dentro del sector de 7.940 puestos de trabajo (-1%), según datos oficiales del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Ese fue el impacto en el empleo formal, aunque resta calcular el porcentaje de puestos informales, ya que dentro del sector hay un alto índice de informalidad laboral.
La menor actividad no sólo pega en la hotelería sino en la gastronomía, muy emparentada con aquella. En la ciudad de Buenos Aires, según el último informe del Instituto de Estadística y Censos porteño, la cantidad de cubiertos vendidos en restaurantes tradicionales bajó 11,8% por debajo del promedio de 2023. El ticket promedio, según estimaciones, se redujo entre 25% y 30%. “Los clientes se controlan y comparten platos. Prefieren ir a pizzerías y bodegones, donde los platos son más económicos que en los restaurantes”, admiten fuentes del sector.

