Por Daniel Beylis
paranormal@cronica.com.ar

Muchos de los habitantes de Laguna de los Padres, pero también de las cercanas Mar del Plata y Balcarce, no tienen ni idea de que haya existido ese sitio. Otros, en cambio, prefieren mejor no hablar, por desconocimiento o para ocultar lo que saben. Algunos pocos, en cambio, afirman que allí pasaron muchas cosas extrañas, hechos paranormales que datan de los tiempos mismos en que la estructura se edificó, hace varias décadas atrás.

Lo cierto es que es una edificación con aspecto de abandono y más historia de lo que muchos creen conocer. Se trata del llamado ex Hogar de Ancianos de Laguna de los Padres, que se encuentra apenas visible tras una frondosa vegetación en gran parte de su perímetro, en lo que se llama la Reserva Natural de la laguna homónima, a no más de unos trescientos metros del espejo de agua ubicado a 20 kilómetros de La Feliz, en la Municipalidad de General Pueyrredón.

¿Qué se sabe del lugar?

No es muy claro el año de construcción (todo hace suponer que fue en la década del ’60, aunque no es un dato confirmado ni fidedigno, y sólo fue consignado gracias a la memoria de vecinos de esa serranía) e inicialmente se puso en funcionamiento por entonces para ser utilizado para lo que fue pensado, un albergue de adultos mayores. En realidad, un geriátrico con una especie de autogestión tipo cooperativa y que no logró prolongarse en el tiempo, aunque se sostuvo por años.

Claro que todo tiene un final, y con el tiempo el lugar se fue quedando sin pacientes. Así, en esas condiciones y al no tener ya sentido como asilo, luego de un tiempo de cierre y para aprovechar el predio, fundamentalmente sus instalaciones, a principios de la década pasada comenzó a ser utilizado durante algunas temporadas como albergue temporario para los diferentes efectivos de las varias fuerzas policiales bonaerenses que en los meses de verano suelen componer los diferentes cuerpos de los denominados Operativo Sol, que aún hoy se cumplen en todo lo que es el corredor turístico de la costa atlántica, aunque desde hace años esas fuerzas se alojan en otro predio.

¿De qué se habla?

Si hay gente capacitada para enfrentarse con el peligro, afrontar situaciones difíciles y superar o controlar ciertos miedos, en diferentes niveles de complejidad, esos son los efectivos policiales. Para eso se suelen preparar en variadas tácticas y estrategias.

Aun así, lo increíble es que, durante todo el tiempo en que los muchos agentes habitaron o pernoctaron en ese ex asilo, los relatos rondaron continuamente acerca de sombras que se movían en medio de la poca luz existente, ruidos inexplicables, gritos y sollozos de origen desconocido, llantos desconsolados.

Pero también más de uno se “topó” con seres extraños, etéreos, aparentemente entidades que habrían fallecido en el sitio de cuando era un geriátrico, y que no habrían abandonado por entonces el sitio, lo que generó varios hechos de caos y pánico. Sucesos que pusieron los pelos de punta a más de un efectivo de la recia Bonaerense.

De más está decir que rescatar declaraciones testimoniales de esos sucesos, de quienes son guardianes del orden y no suelen hablar de situaciones poco claras, y menos de un tema del pasado que puede revolver ciertas cuestiones, ha sido un escollo insalvable.

Es un secreto a voces y muchos, cuando uno apaga el grabador y promete no publicar, cuentan casos que rozan lo espeluznante. Y son varios los efectivos de la región que recuerdan y garantizan que esos hechos ocurrieron hasta el mismo día en que llegó la orden de no volver a ocupar ese predio.

Quizá por eso mismo el ex asilo de ancianos volvió a lucir con el tiempo como una edificación abandonada. Inclusive, desde el municipio y la gobernación muchas veces se ha planteado volver a poner en valor el lugar, aunque esas promesas de diferentes gobiernos por ahora solamente se ha resumido en meras intenciones, y a fijar una custodia, para preservar el sitio de potenciales ocupas.

Aunque los pocos que se animan y recorren aún hoy esos bosques con frondosos árboles en horas de la noche, en más de una oportunidad han visto extraños seres y luces que circulan cerca o cruzan raudos las calles de tierra. Como desentendidos de todo cuanto los rodea. ¿Son acaso aquellos seres que aún habitan en el asilo?

No hubo investigación y el análisis quedó para otra vez

No era un objetivo primordial de uno de los viajes que el grupo de investigaciones paranormales Dogma-Argentina se había impuesto en sus casos concretados en la localidad bonaerense de Laguna de los Padres.

El bello y tranquilo paraje, enclavado a escasos 20 kilómetros de Mar del Plata, tiene más de un sitio de carácter misterioso, como para analizar. Empero, ante cada posibilidad de estudiar nuevos hechos enigmáticos, los investigadores no dudaron y sin poder quedarse quietos, en un movimiento casi instintivo y sin perder tiempo, decidieron aprovechar sus horas libres de otro caso que los había llevado a la zona, y rumbearon al lugar donde está enclavado el ex asilo. Hasta allí llegó el cuarteto de investigadores, que tras intentar infructuosamente un permiso municipal para visitar oficialmente el sitio, igual decidieron acercarse.

Allí se debieron topar con algunas vicisitudes que necesitaron superar. Esta visita, que recién se conoció ahora, se efectuó meses atrás, y por esos días había llovido bastante en la zona y varios caminos de tierra entremezclada con arena y pastizales que conducen hasta el predio apenas visible, se encontraban por entonces anegados, al punto que en algún momento debieron trabajar para desencajar el auto, que se quedó atrapado en un lodazal casi imperceptible.

No obstante, tras dejar el vehículo se llegó de a pie a la edificación, aunque para ello debieron caminar unos 200 metros, en medio de una arboleda frondosa que da un tinte verde increíble y prácticamente no deja pasar el sol.

El sitio parece en un principio deshabitado, aunque a menos de 100 metros se visualiza una casa en la que hay gente que la habita, y un par de autos estacionados. La zona de ingreso tiene una tranquera que suele estar cerrada, pero sin candados. Y el lugar se ve algo abandonado, aunque no hay pastos altos que circunden la edificación, como si hubiera cierto mantenimiento.

Si bien se pudo trasponer el terreno circundante, sin oposición alguna, los investigadores, separados en dos grupos, avanzaron a cada uno de los lados, aunque en todo momento se vieron imposibilitados de poder ingresar al edificio mismo, que tiene puertas y ventanas rotas y se nota poco limpio y deshabitado, totalmente desprovisto de mobiliario.

De todas maneras y aunque el sitio estaba aparentemente sin vigilancia, poco después apareció un cuidador que les ordenó, sin demasiadas explicaciones, los cuatro integrantes que abandonaran el lugar, sin escuchar ningún tipo de explicaciones. Así fue que se lograron apenas unas cuantas imágenes, apenas tomadas de apuro, sin que hubiera chances reales de llegar a analizar el caso más en profundidad, y se quedaron solamente con unas pocas grageas de un caso irresuelto.

Fundamentalmente tratar de probar si, con los medios y equipos que suelen utilizar en sus calificadas investigaciones, como se rumorea, allí habitan entidades que por las noches, aún hoy, asustan a quienes se acercan a la zona.

Fuente: www.dogma-argentina.com.ar