Por Leonardo Schwarz
paranormales@cronica.com.ar

Las enfermedades derivadas de las vías respiratorias hicieron mucho daño en España a comienzos del siglo pasado. La falta de conocimiento, las carencias en la medicina de aquellos años, y en especial de las políticas médico-asistenciales de entonces en el reino, además de la escasez de higiene, entre muchas otras cosas, provocaron que un mal potente por entonces como la tuberculosis se impusiera en aquella escena.

Prácticamente no encontraban la fórmula de combatir ese mal, por lo que el mal menor o “remedio” -permítase la licencia- era por demás precario: a todos los afectados se los derivaban a zonas alejadas de las ciudades, para que no siguieran contagiando al resto de la comunidad. Recién con el correr de muchos años empezaron a buscar variantes, y una receta fue construir cientos de centros diseminados por las montañas alejadas del país, para intentar aislar a los afectados y a la vez tratar a esos miles de enfermos que padecían estas dolencias.

Bajo estas premisas, y por una imperiosa necesidad, con mucho esfuerzo económico se fundó el Patronato Benéfico-Social del Sanatorio Antituberculoso de Sierra Espuña, en la región de Murcia. Cien años después de su creación, ese complejo continúa teniendo repercusión en todo el mundo, considerando que se convirtió en un centro turístico. ¿El motivo? No es apto para corazones débiles, ya que está cargado de historias paranormales y fantasmagóricas que generan la atracción (y el temor) de propios y extraños, al atravesar sus muros. Esta es la historia.

El Sanatorio Antituberculoso de Sierra Espuña esconde historias paranormales.

Crecimiento y ocaso

La construcción comenzó en 1913. Vecinos y voluntarios comprometidos con esa acción empezaron a levantar lentamente el edificio y durante el resto de ese año intentaron recaudar los fondos necesarios para continuar con la obra. A pesar de ello, recién en 1917 se terminó la primera planta del preventorio. Pero las obras se alargaban por la falta de fondos y el edificio fue cedido al estado en 1931.

Finalmente la inauguración oficial llegaría para 1935, aproximadamente 23 años después de comenzar las obras. Casi como para encontrarse a las puertas de la violenta conflagración armada que resultaría la sangrienta Guerra Civil Española, que enfrentó en dos bandos al pueblo español, entre el 17 de julio de 1936 y el 1° de abril de 1939.

La muerte, como en todo el período beligerante, no pasó inadvertida en esa región. Durante los años de la República, las obras pasaron por su peor momento por las directas confrontaciones del Patronato con las autoridades republicanas y recién en 1928 se terminaron de construir los techos, y no fue hasta 1931, cuando las obras se cedieron al estado, que a estas se les daría su último espaldarazo, concluyéndose en su totalidad en 1934.

¿Cuáles eran las comodidades que ofrecía a los pacientes la amplia construcción? Contaba con un sótano, planta baja, primera y segunda planta, aunque más tarde se edificaron aparte la casa del conserje, cocheras, cuadras, depósito de cadáveres y velatorios.

Recaudaron fondos para su contrucción en 1913.

Últimas actividades

Pensado como un refectorio (salón para la estancia de los monjes) funcionó como sanatorio hasta 1962 y también se usó como hospital que daba servicio a los ciudadanos de los pueblos aledaños. Empero, el avance de la medicina y el descubrimiento en 1949 de la estreptomicina (ese antibiótico aminoglucosídico que se utiliza en el tratamiento de la tuberculosis y de las infecciones por gérmenes Gram-negativos sensibles) hicieron que las enfermedades de esas características que en el país europeo se trataban de otras maneras, disminuyeran considerablemente y de a poco, las casi 200 camas del sanatorio se vieron vacías.

Quizá por eso, a mediados del 1962, los últimos enfermos fueron trasladados al Hospital de Albacete, Y una vez ya sin pacientes, el Sanatorio antituberculoso de Murcia, en Sierra Espuña, bajó oficialmente las persianas. Aunque, entre sus paredes y bajo sus techos, muchas historias continuarían conviviendo hasta nuestros días.

El númerom de enfermos bajó considerablemente y cerraron sus puertas en 1962.

Vivos y no tanto

Algunos testigos que peinan canas y que llegaron a conocer el enigmático hospital de Antituberculosis de Sierra Espuña se animan y les da para contar historias impactantes. Aseguran que la mayoría de los sucesos paranormales que se pueden llegar a vivir en el sitio en la actualidad ocurren en el primer piso, que es donde se generaban gran parte de las irregularidades del lugar en sus años de mayor esplendor.

Es que dichos testigos se animan a relatar que aquellos enfermos que se encontraban en estado casi irreversible, eran enterrados en una especie de cementerio que hicieron en el fondo del lugar. Y más aún: algunas de aquellas personas moribundas “sobrevivían” y golpeaban con desesperación a los ataúdes, generando temor en las personas que hacían ese luctuoso trabajo.

Uno de los casos más contados y que se ha masificado a través del boca en boca cuentan que un militar que estaba apostado en el sitio ya desalojado relató tiempo atrás que en una noche de guardia, en la década de los años ´80, protagonizó un episodio inusual. Es que todos se acostaron para descansar y en horas de la madrugada uno de los guardias gritó “alto” al observar una figura borrosa y femenina. Todos sus pares se levantaron por el elevado tono de voz y se dirigieron al lugar, pero nada pudieron hacer: la mujer, etérea, que llegó a ver con claridad, se esfumó sin dejar rastros de su presencia.

Testigos dicen que enterraban a los enfermos en estado irreversible en el fondo del sanatorio. 


Más para contar

Son cientos de historias las que invaden al edificio, y que aún así se convirtió en un atractivo para los turistas estrafalarios que visitan contínuamente España. Porque la historia del Antiruberculoso de Sierra Espuña, al margen de los testimonios acerca del lugar que han dado vuelta al mundo, también pueden aportar una innumerable cantidad de videos y audios que intentan explicar las razones de estos verdaderos “tours paranormales.

¿El ejemplo más acabado? Para evidencias se pueden citar, para arrancar, que las puertas y ventanas se abren sin razón alguna, así como que también hay ruidos que escapan a toda lógica. En el más absoluto silencio. Quizá porque la muerte, en ese oscuro sitio, aún sigue habitando. Oficialmente hablando, desde 1917 hasta 1962 el inmueble hizo las veces de hospital para personas que padecían casos de Tuberculosis y Lepra, aunque también se trataban otras enfermedades de tipo infecciosas.

En 1962 se trasladaron los últimos pacientes a Albacete y cambió su uso, pasando a ser responsabilidad del Ministerio de Educación y Ciencia, que al año siguiente lo convirtió en un hogar-escuela para los alumnos que no tuvieran fácil acceso a la escolarización. Funcionó de esta manera hasta que los elevados costos de transporte de los alumnos se hizo demasiado insostenible y la Junta de Murcia lo reconvirtió en un albergue juvenil , ya en los años 80.

Aguantó abierto hasta 1995, momento en el que se cerró definitivamente. A partir de ese momento estuvo custodiado hasta 1997, pero finalmente quedó abandonado, y entonces es cuando todas la fenomenología paranormal cobra importancia, por lo que quedó en la más absolutas de las soledades, y a merced de depredadores y “ocupas”.

Según los turistas, las puertas y ventanas se abren sin razón alguna.

Nada de hoteles

Ya en 2008 y con otros colores políticos, se reactivaron las propuestas para darle un uso al complejo edilicio: se estudió la posibilidad de realizar un complejo hotelero con 200 habitaciones, pero surgieron dos problemáticas. Algunos lo descartaron por estar dentro del parque natural, mientras que otros aseguraban que no podía ser redituable solamente debido a su negativa reputación del pasado nosocomio.

Es que las historias que aún en la actualidad se comentan del lugar atentan contra la tranquilidad, por lo que posiblemente nadie querría pernoctar en ese sitio. Quizá por eso mismo, por el momento sólo genera atracción para aquellos amantes de episodios paranormales, que aún no encuentran respuestas de todo lo que ocurre y ocurrirá allí.

Qué encontrás en una visita al lugar

Si se encuentra en España y recorre la región autónoma de Murcia, una alternativa para los amantes de la paranormalidad es ir a visitar el abandonado hospital de Sierra Espuña. Situada en el sudeste de la península ibérica, entre Andalucía y la Comunidad Valenciana, entre la costa mediterránea y Castilla-La Mancha, al mismo se llega desde la citada localidad ascendiendo por una larga carretera, en medio de una espesa vegetación.

Por eso mismo, el lugar es perfecto para la terapia de aireación que se usaba para la tuberculosis, y de hecho lo primero que pueden visualizarse son las terrazas. Al llegar, lo primero que se observa es el albergue y las dos plantas. En todos los casos, se nota el abandono. Al ingresar al edificio pueden recorrerse los largos pasillos, en los que claramente se nota que tras varias reformas, no queda nada de su pasado como sanatorio.

Se estudió la posibilidad de realizar un complejo hotelero con 200 habitaciones.

Dichos pasillos se encuentran en mal estado, e incluso una de estas galerías parece haber sufrido un incendio. En la planta inferior también se encuentran diversas dependencias, como las cocinas y las calderas. Para acceder a las diferentes plantas la torre central de la estructura disponía de un ascensor, aparte de las escaleras. Mientras fue un colegio, en la torre estaban las habitaciones del director y el personal.

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Con un techo de tejas, que deja a las claras el paso del tiempo y el abandono, las terrazas suelen ser el sitio más visitado, en especial para aquellos que suponían que la visita iba a resultar un simple recorrido. Ya de noche, quienes han visitado el sitio aseguran que todo parece crujir, y que incluso llegar a escucharse puertas que se abren y cierran, y hasta voces. Aunque, en estos casos, son pocas las pruebas irrefutables para exponer.

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