Por Gustavo Iacoviello

giacoviello@cronica.com.ar

El Cilindro los espera, como en tantas tardes y noches de gloria. Llegan y reciben los saludos de cada una de las personas que se encuentran en el playón. Se sienten en su casa. Es que la cancha de Racing, y Racing, por supuesto, es la casa de cada uno de ellos. Se abrazan, se preguntan ¿cómo estás? y reciben el afecto de todos los que los rodean.

Para homenajearlos por los 50 años del título Mundial de Clubes (Copa Intercontinental), Crónica reunió a Oscar Martín (capitán del equipo), Juan Carlos Rulli, el volante por derecha que en la tercera final ante Celtic jugó de mediocampista central, y a Juan Carlos Cárdenas. ¿Hace falta aclarar que el Chango fue el autor del golazo en el Centenario de Montevideo? No, claro que no.

Caminan por el playón, dicen que sí a unas fotos que les piden unos chicos de un colegio que están por las plateas y van caminando rumbo al verde césped del estadio. Ingresan como lo hicieron tantas y tantas veces. Miran asombrados esa mole de cemento pintada de celeste y blanco. “¿Ustedes saben lo que era esta cancha el día de la segunda final con el Celtic? Explotaba...”, dice el Chango Cárdenas mirando a los periodistas. Rulli y Maschio asienten con la cabeza. Los registros indican que hubo 104.000 personas. “Arriba era todo popular”, acota Rulli.

Y van caminando rumbo al círculo central. Si ya se les notaba la cara de alegría y de asombro, como si se tratara de nenes a los que les regalaron un chupetín, imposible describir lo que sintieron cuando (gracias a la gestión del Departamento de Prensa de Racing) se les entregó una camiseta modelo similar a la que usaron en 1967 para que las luzcan en las fotos y “la más deseada”: la Copa Intercontinental.

“¿Yo marco al 10 de ellos?”, pregunta Rulli con la celeste y blanca en el pecho, mientras los demás festejan la humorada. Y Oscar Martín va caminando rumbo al lateral derecho y dice: "Yo me quedo por acá". Los demás miraron al Chango y le dijeron algo más que esperado: "Vos pateá al arco...".

Posan para las fotos. Levantan los brazos. Toman la Copa. Se la pasan de mano en mano. La acarician. Se los nota emocionados. Y cuando la tienen entre los tres, le dan un beso. Tal vez un beso similar al que le dieron hace 50 años.

“Lo festejaron todos”

"Cuando veníamos de Ezeiza, en el trayecto había banderas de todos los clubes y al llegar a la cancha también. Eso dejó en claro lo que significaba ese título para el fútbol argentino. Lo festejaron todos"
, recordó Rulli, quien sobre las finales dijo que fueron "batallas y que el partido que más se jugó fue el de Escocia. Celtic era un equipo muy bueno. Pero ojo que Racing jugó 20 partidos para ganar la Libertadores".

Al ser consultado por el antes y el después del duelo en el Centenario, respondió que "estábamos acostumbrados a jugar ese tipo de partidos. En la Libertadores tuvimos que disputar tres con Universitario de Perú y tres con Nacional de Montevideo. Y en el final, a mí me habían expulsado faltando poco y me fui al vestuario. En eso veo entrar a un periodista y se largó a llorar. Le pregunté qué le pasaba y me dijo ‘son campeones’. Tal vez uno en ese momento no se daba cuenta de lo que había logrado".

Del grupo humano que se formó, lo definió como “extraordinario. Nos seguimos viendo, se ha formado una amistad”.

"Inolvidable”

Las imágenes de ese momento muestran a Oscar Martín con una “curita” en la frente, producto de un corte debido a una agresión de Johnstone… que no fue tal. Y el propio capitán lo reconoce: "Vino una pelota por el aire, saltamos y yo cuando caigo me quedo en el piso. Le digo al árbitro ‘un golpe, un golpe’. Se acercó el médico y le dije ‘poneme una venda Racing Campeón Mundial 50 años como si estuviera cortado así lo echan’. Y lo echaron a Johnstone…".

Con respecto a la Copa, Martín admitió que "recién la toqué en el avión y la tuve en mis manos cuando bajamos en Ezeiza", a la vez que calificó de "inolvidable" la noche al llegar a Ezeiza, ir de ahí a la cancha y también a la sede de Villa del Parque.

El Chango

"Cuando terminó el partido, en el Centenario, empecé a correr como un nene y buscaba a la gente de Racing. Me lo crucé a Johnstone y me pidió cambiar la camiseta", recordó el Chango Cárdenas sobre el momento en el cual pudieron gritar que eran campeones del mundo. En cuanto a los 50 años que ya pasaron, una de las cosas que más placer le da es "el reconocimiento de la gente, no sólo de Racing sino de todos los equipos. Hoy en día nos siguen saludando. Uno se siente un elegido de la vida".

En un momento de la tarde, las primeras gotas comenzaron a caer y llegó el momento de continuar con los recuerdos en un lugar cerrado. Y entonces fueron saliendo del césped del Cilindro. Como tantas veces lo hicieron en sus vidas. Fue una tarde de gloria para “Las Glorias"...