Con un penal de Leandro Paredes y un festejo 'Made in Boca', el Xeneize se impone en el Superclásico ante River
Después de una correctísima intervención del VAR que avaló Darío Herrera en el campo de juego, el mediocampista de la Selección Argentina rompió la paridad en el marcador y dejó mudo al estadio de River.
El Superclásico del fútbol argentino entre River y Boca fue muy parejo y discreto en su primera parte. Sin embargo, sobre el final, una buena intervención de Héctor Paletta desde el VAR y la correcta decisión de Darío Herrera de otorgarle un claro penal al Xeneize, lo animó.
Se jugaba tiempo de descuento y tras una gran habilitación de Leandro Paredes, Miguel Merentiel remató y la desesperación de Lautaro Rivero, por tratar de cerrar, lo llevó a abrir excesivamente su brazo. El balón dio en el brazo derecho del defensor y desde la tecnología advirtieron que dicha acción era plausible de penal.
¡¡EL VAR REVISÓ Y HAY PENAL PARA BOCA EN LA ÚLTIMA DEL PRIMER TIEMPO!! ¿Era amarilla para Rivero? El central de River ya estaba amonestado...
— SportsCenter (@SC_ESPN) April 19, 2026
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Como indica el protocolo, Herrera revisó todo en los monitores, determinó la pena máxima y que el marcador central no debia ser amonestado (ya tenía amarilla). Situación de la que se hizo cargo Paredes, que le rompió el arco a Santiago Beltrán y festejó. En su carrera hacia una de las esquinas del estadio de la Banda, se besó el escudo y, de paso, apeló al boquense T'opo Gigio', de cara a los hinchas Millonarios.
¡¡BESO AL ESCUDO Y TOPO GIGIO DE PAREDES EN LA CANCHA DE RIVER!! pic.twitter.com/0iuh5LOM5h
— SportsCenter (@SC_ESPN) April 19, 2026
Desde su vuelta al fútbol argentino, Paredes marcó su cuarto tanto con la camiseta boquense. Le había convertido a Defensa y Justicia (el año anterior), a Newell´s (también de penal en este Apertura) y a la Universidad Católica por la Copa Libertadores. En el Superclásico, el mediocampista de la Selección Argentina se hizo cargo de la pena máxima ante un Monumental en silencio, y no falló. Así el campeón del Mundo celebraba el primer gol de su carrera ante el histórico rival y se quedaba con los flashes de un encuentro chato, en una tarde gris.




