FRACASO ESTREPITOSO

Racing no pudo con su propio karma y quedó eliminado de la Copa Sudamericana ante Caracas de Venezuela

Racing sumó otra decepción tremenda. Así como en 2022 regaló la chance de clasificarse ante River de Uruguay, cuatro años más tarde y en el mismísimo Presidente Perón, falló ante el elenco venezolano y se quedó con las manos vacías. Durísimo momento para la conducción de Diego Milito.

Ignacio Bregliano
Ignacio Bregliano

Racing no tiene cura. En 2022 necesitaba de un empate ante el ignoto River de Uruguay para pasar de ronda en la Copa Sudamericana, pero aquella formación de Fernando Gago perdió en su propio estadio y se quedó con las manos vacías. Cuatro años más tarde, también en el Presidente Perón, la historia se repitió. Como si aquella película de terror no le hubiese dejado una enseñanza, la Academia gestó su propia remake, cavó su tumba y fracasó en su intentona por lograr el milagro de pasar de ronda en el mismo certamen continental que, por aquel entonces, también lo había puesto de rodillas. 

El elenco de Gustavo Costas tenía que ganar sí o sí para forzar una definición en la última jornada, sin embargo, ante Caracas y en un desnudo Coliseo de Cemento, la Academia no pasó del empate 2 a 2; quedó eliminado, cuando todavía le resta una presentación; sentenció su semestre y se condicionó para el resto de la temporada.

Para colmo de males y para que el karma sea aun más doloroso, un tremendo blooper de su arquero Matías Tagliamonte derivó en la segunda conquista venezolana, la que le dio cifras definitivas a una jornada de sinsabores ¡La noche de otro oprobio de Racing!

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UNA PARTIDO FRENÉTICO: LA NOCHE DE OTRO PAPELÓN RACINGUISTA

Cuando el encuentro comenzaba a desperezarse y el cronómetro ni había llegado al minuto de juego, Racing demostró sus serios inconvenientes a la hora de marcar y Gabriel Rojas terminó batiendo a su propia valla a los 42 segundos, en su afán por querer depejar un centro rastrero contra el cuadro mayor. 

EL GOL DE RACING LLEGÓ RÁPIDO: EL ALARIDO DEL ALIVIO

Pero en la siguiente acción de un cotejo que amaneció con todo, el pibe Tomás Pérez fue al fondo para no dar por pérdida una pelota y cedió el balón para el propio Rojas, que, como es habitual, tiró un centro al área que pasó por delante de toda la defensa visitante y encontró a Martirena por la derecha, quien le pegó defectuoso aunque su remate le sirvió para empatar rápidamente el pleito. 

Luego de los dos gritos tempraneros, tuvieron que pasar diez minutos para que la Academia obligue a su rival. Con dos cabezazos, por Di Césare y por Maravilla Martínez y tras sendos córners desde la derecha, el local preocupó al arquero Frankarlos Benítez. 

Tras un llamado de atención de Adrián Fernández que puso en aprietos al dueño de casa, Racing respondió con una media vuelta de Tomás Pérez (desde afuera del área) que se fue por arriba del travesaño, pese a que le costaba horrores acercarse al terreno ajeno con algo de peligro. Es que el elenco local tenía que juntar muchos pases para conseguir el hueco necesario y así poder meterse dentro de la defensa venezolana. Ausente Milijevic -como siempre-, la Academia buscaba lastimar a través de la apertura de los laterales o la conducción del líbero Santiago Sosa. Muy poco para tanta necesidad de fútbol y de un resultado positivo. 

Pero cuando poco sucedía y el espectáculo entraba en su peor momento, la dupla arbitral compuesta por Ospina -referí principal- y el ecuatoriano Congo buscó no perder su protagonismo y ¿le regalaron un penal a Racing? Tras un pase en profundidad de Milijevic, Martirena se esforzó para evitar que la pelota no se vaya por la línea de fondo y el centro del uruguayo pegó ¿en la axila? del defensor Mago, que se había tirado a barrer. Si bien el juez colombiano, de inmediato, señaló el correcto tiro de esquina, la revisión minuciosa desde la tecnología terminó por torcer la primigenia voluntad del Cafero, quien le brindó la chance a la Academia de ponerse al frente. Y allá fue Maravilla Martínez para romperle el arco al elenco visitante y así poner al frente a Racing por 2 a 1 ante Caracas. 

CON LA VENTAJA EN EL MARCADOR, RACING SE DURMIÓ EN EL ST

Después de un comienzo del epílogo muy malo, con mucha pobreza futbolística evidenciada por Racing, Costas decidió sacudirle el polvo a su representativo y sacó a los dos hombres que habían pasado más desapercibidos: afuera Zaracho y el pibe Pérez; adentro Baltasar Rodríguez y Conechny. Pero la Academia seguía sin arrancar...

En su afán por hacer pasar el tiempo y defenderse con el balón, a tal punto que jugaba exacerbadamente para atrás, Racing recién se despertó a los veinticinco minutos y fue a través de un tiro de zurda de Martirena, quien, con poco, se eregía como la figura de la noche. 

Pero con este Racing, versión 2026, siempre hay lugar para la sorpresa. Y así fue como, de golpe y con nada, Caracas inundó de centros el área local. Allí, el arquero Albiceleste desbarató una chilena que mandó bien al córner,  un cabezazo complicó a la defensa Albiceleste y en la tercera apareció la vencida: un tremendo blooper de Tagliamonte (foul en ataque mediante que no fue percibido por los jueces y tampoco por los adormecidos hombres del local) le dio el empate a Caracas. Irving Gudiño aprovechó un regalito del cielo y empujó en la línea la pelota que le llegó tras una serie de tres manotazos infructuosos del arquero local, que quedó ridiculizado en su intento por mandarla por arriba de su valla, mientras la serie de rebotes en el travesaño se lo impedían constantemente.  

MARAVILLA MARTÍNEZ DESPERDICIÓ UNA GRAN POSIBILIDAD

Con el 2 a 2 y la eliminación asomándose amenazante, la Academia ingresó en un estado de locura y comenzó a enviar miles de centros estériles al terreno visitante, que de a poquito fue cerrando la historia. Al mismo tiempo que la herida de Racing esparcía sangre y el silencio de las tribunas desnudas hacía más gélida la noche, los estigmas del pasado reaparecían, calaban hondo y dejaban impregnado su sello: el del fracaso rotundo





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