Emilia Mazer: "A los seis años ya sabía que quería ser actriz"
RECUERDOS QUE NO VOY A BORRAR. “A los 16 empecé a estudiar, dos años después ya trabajaba y a los 20 ya vivía de mi profesión”, cuenta la reconocida artista a DiarioShow.com.
"La verdad es que a mí me pasa que no voy mucho para atrás. En principio porque estoy lejos y me voy alejando cada vez más en el tiempo. Además, creo que hay un momento donde la infancia queda ya un poco suspendida en el inconsciente", cuenta Emilia Mazer a DiarioShow.com.
La actriz va dejando el espacio suficiente a cada oración para que las palabras y los silencios se vayan turnando para generar la intención que ella desea darle a las frases. "Tengo lindos recuerdos, lo que pasa es que me han quedado algunos medio oscuros también. Me tocó ir a la primaria en la época de la dictadura. Soy de la generación de Malvinas, entonces pasaban cosas que no tenía muy claro qué significaban porque era yo muy chica. Y aunque les preguntaba a mis padres, ellos no me respondían muy abiertamente", explica quien en televisión formó parte de "Floricienta", "Verdad consecuencia", "Por ese palpitar", "Mujeres asesinas" y "Hombres de ley", entre otros ciclos exitosos.
"Vivía frente a la plaza Lavalle y a la vuelta, en Viamonte y Libertad, había una sede judicial. A veces alguien se escapaba por los tejados o aparecían militares revisando el edificio. Veías a gente contra las paredes y a los Falcon recorriendo Libertad y avenida Córdoba. Había operativos", prosigue quien apenas unos años después protagonizó "Los chicos de la guerra", la recordada película que recreó las vivencias de tres adolescentes de distintas clases sociales que pelearon contra los ingleses.
Pero, como ella misma relata, también hubo momentos lindos en aquellos primeros años de vida de esa niña que creció dentro de una familia judía practicante. "Mi casa quedaba en la cuadra donde está el Templo Libertad, pero nosotros íbamos a otra sinagoga que tenía una mirada más reformista y no tan conservadora u ortodoxa", expresa quien con el paso de los años también comenzó a ir a rezar a iglesias católicas y, ya de grande, se bautizó.
Luego, continúa: "Entre mis recuerdos más placenteros están las salidas de los viernes a la noche en familia para ir a la sinagoga. Dejé en parte de cumplir con las tradiciones religiosas judías cuando murieron mis abuelos y después ya definitivamente cuando fallecieron mis viejos. Sin embargo, recuerdo los rituales como parte de mi historia y de lo que me formó".
La enumeración de vivencias infantiles la lleva ahora hasta el terreno de la actuación, su lugar en el mundo. "Desde chica iba al teatro. Con mis padres fuimos varias veces a ver obras de adultos como ‘Un enfermo imaginario’ de Moliére o ‘Un sombrero de paja de Italia’, en el Cervantes. Me veo ahí proyectando estar alguna vez en el mismo escenario y cuando me tocó llevarlo a cabo con ‘Alta en el cielo’ en los años 90, me pasó que miré hacia el palco donde me ubicaba en mi cabeza habiendo estado de chica y de alguna manera sentí que estaba cumpliendo un sueño".
Es que la criatura que a los ocho años escribía poesía, supo desde muy joven qué buscaba para su vida. "A los seis años ya sabía que quería ser actriz. A los 16 empecé a estudiar, dos años después ya trabajaba y a los 20 ya vivía de mi profesión", enumera quien actualmente integra el elenco de "Perdida Mente", la obra de José María Muscari que se presenta en el Multiteatro, da clases en su propio estudio de teatro y en breve saldrá al aire en las series "El barro" y "Viudas negras".
De aquellos primeros días también le quedó un legado de su padre. "De primero a tercer grado fui a un colegio privado y después me pasaron a uno público. Mi papá decía que había que estar preparado para relacionarse con gente de todas las clases sociales y siempre lo sentí como un plus. No solo fue muy buena la escuela en la que cursé, sino que tomé eso como un principio importante y se lo transmití a mi hija, con quien hice lo mismo. Me parece que es una de las mejores elecciones que tomamos", opina.
Aunque Emilia no guarda juguetes y apenas si le quedaron algunas fotos de su niñez y una blusa que era de su madre, a pedido de DiarioShow.com, la mente la lleva de vuelta a eso días en los que pasaba horas con sus muñecas. “No jugaba con juegos, sino que vivía actuando a que era la mamá o la maestra, por ejemplo Y tenia muñecas que adoraba como hijas. A una le puse Paul y para mí era un nene aunque no tuviera su pene. Lo hice para que no sean todas nenas”, recuerda a modo de cierre quien de chica jugaba al hockey en Hebraica.
LAS 5MMessi: me gusta su lucha y su manera de manejarse, da la imagen de estar mejor plantadoque nadie.
Maradona: lo amamos y fue el exceso en todo en su máxima potencia.
Milei: en cuanto a los políticos, no me expongo así que no opinaría de nadie públicamente.
Mirtha: admirable. ¡Sigue con sus almuerzos un año más!
Mi mamá: quisiera abrazarla. Ya hace 20 años que no está en este mundo. Los domingos, especialmente, la extraño más.