El asado es motivo de celebración o reunión con familiares y amigos. Es uno de los clásicos que se disfruta los domingos, junto con la pasta. Un buen parrillero tiene sus trucos escondidos bajo la manga para que la carne sea una manteca y tenga un sabor irresistible, y sobre todo, para que ésta no se queme. 

La preparación de un buen asado empieza con la compra en la carnicería, allí se deberá tener en cuenta el color de la carne y de la grasa para saber si el alimento está fresco o no. Luego seguirán otros pasos como prender el fuego, decidir los adobos y guarniciones que acompañarán. 

Si bien preparar la carne tiene sus trucos, el fuego también lo tiene. No todos son expertos en materia de asado y es por ello que no viene mal tener en cuenta algunos consejos para prender la parrilla. 

 

 

 

¿Cómo prender fuego para el asado?

Existen varias formas de hacerlo. Todo dependerá de los hábitos y los elementos con los que se cuente al momento de prender el fuego, como ramas secas, leña, papel, carbón, etc. Recordá que lo primero que tenés que hacer es limpiar la parrilla. 

1. Bollo de papel y ramas secas

Para prender el fuego podemos usar bollos de papel, se deberá armar a un costado de la parrilla y es preferible utilizar diarios para ello. 

Junto a ese bollo habrá que formar una pirámida con ramitas secas o maderas de cajón, se lo podés pedir a tu verdulero amigo. Prendé el papel con un fósforo y esperá a que tome la madera. Es fundamental no usar alcohol o cualquier otro líquido para apurar este proceso de encendido, además de ser tóxico para la carne puede provocar graves accidentes domésticos como quemaduras. 

2. Hojas secas, ramas y piñas de pino

Si estás fuera de casa, en la naturaleza y no llevaste papel, podés usar hojas secas, ramas, piñas de pino y leña o madera. 

Al igual que en el punto anterior, al costado de la parrilla vas a formar una pirámide de leña o madera (las piezas más chiquitas van al centro). Recordá dejar un hueco en el centro para que circule el aire y el fuego se mantenga vivo. Allí vas a sumar las hojas secas, ramitas o las piñas de pino. 

3. Madera, leña o carbón

Una vez que hayas visto con qué recursos contás para prender el fuego (papel de diario, hojas secas, ramas, piñas de pino, cartón, etc) vas a tener que elegir, según los materiales que tengas, si hacer el asado con madera, leña o carbón. 

 

 

 

Recordá que la leña perfuma la carne, tenés opciones para elegir como el quebracho, el algarrobo o el ñandubay. Pero también son buenas las de árboles frutales como el naranjo o manzano. Si elegís trabajar con leña evitá usar la de coníferas porque le da un mal sabor a la carne. 

Si elegiste el carbón, tené en cuenta que este ahuma el asado, pero no le da ningún toque de sabor. Es un básico que se encuentra en casa y si te quedás sin él podés ir a comprar, siempre que la verdulería, almacén o supermercado cercano esté abierto. Recordá elegir uno que sea de buena calidad y que tenga trozos grandes. 

4. El tiempo 

Cuando ya analizaste todos los elementos para prender el fuego, vas a proceder a encenderlo. Una vez que la leña o el carbón se quema y el fuego va decreciendo, comenzarán a surgir las brasas. 

Una vez que aparecen las brasas hay que juntarlas con la pala e ir acomodándolas debajo de los hierros de la parrilla que debe estar a 15 centímetros de altura. Dejar pasar unos diez minutos antes de poner la carne. 

5. Poner la carne a la parrilla

Pasados los diez minutos hay que proceder a acomodar la carne y otros alimentos en la parrilla, recordá que algunos tienen tiempo de cocción distinto, por lo tanto, hay un orden a seguir para que el asado salga parejo. 

Al costado de la parrilla hay que seguir haciendo brasas para ir sumando de a poco debajo de los hierros. 

 

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