NO FALLAN
Chipá relleno: la receta fácil y deliciosa para acompañar los mates sin gastar de más
Con pocos ingredientes y un paso a paso sencillo, esta receta de chipás rellenos es ideal para disfrutar con unos ricos mates, compartir en reuniones o como “snack” casero.
Los chipás o chipas rellenos son una variante irresistible del clásico pan de queso paraguayo que se volvió un infaltable en la gastronomía argentina. Su combinación de masa esponjosa con un centro cremoso los convierte en una receta perfecta para el mate, una picada o incluso una merienda diferente.
Si bien los chipás tradicionales ya son un manjar, esta versión rellena eleva la receta a otro nivel, permitiendo jugar con diferentes sabores sin necesidad de gastar demasiado ni pasar tanto tiempo en la cocina.
Receta: cómo hacer chipás rellenos, paso a paso Ingredientes- 250 gramos de fécula de mandioca.
- 150 gramos de queso rallado (puede ser reggianito, sardo o a gusto).
- 100 gramos de queso cremoso o mozzarella para el relleno.
- 2 huevos.
- 50 gramos de manteca o margarina.
- 1 cucharadita de polvo de hornear.
- 100 mililitros de leche.
- Sal a gusto.
- Usar quesos de buena calidad: el relleno marcará la diferencia en el sabor, por lo que se recomienda optar por mozzarella, provolone o incluso un queso azul para un toque más intenso.
- No te excedas con la humedad: la masa del chipá necesita ser compacta y maleable. Si agregás demasiada leche o huevos, puede quedar muy pegajosa y difícil de manejar. Sumá los ingredientes líquidos de a poco hasta lograr una textura homogénea.
- Experimentá con otros rellenos: si querés innovar, podés hacer versiones con jamón y queso, hierbas, tomate seco, aceitunas o hasta relleno de carne y cebolla caramelizada.
- Respetar el tiempo de horneado: si se cocinan de más, los chipás pueden quedar duros. La clave es que estén dorados por fuera pero esponjosos por dentro. Deben cocinarse a una temperatura media (180 grados) para lograr una cocción uniforme y evitar que el exterior se dore demasiado rápido sin cocinarse por dentro. No uses el horno demasiado fuerte, porque pueden quedar crudos por dentro.
- Servir tibios: al salir del horno, el queso estará derretido y la textura será perfecta para disfrutarlos al máximo.

