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Cómo hacer una deliciosa tarantela y deleitar a la familia con un postre dulce e irresistible

La tarantela es un postre que combina tradición y sabor en cada bocado. Con su textura suave y su sabor dulce, esta receta es la opción perfecta para cerrar una comida familiar con "broche de oro".

La tarantela es un postre que combina ingredientes simples como pan, manzanas, huevos y caramelo para crear una preparación dulce, exquisita e irresistible, muy parecida a un flan o a un budín.

El postre tarantela es una excelente opción para quienes buscan aprovechar ingredientes comunes del hogar, como pan del día anterior, y transformarlos en una receta sorprendentemente deliciosa.

La combinación de capas de pan embebidas con una mezcla de huevos, azúcar y crema, junto con manzanas frescas y caramelo, da como resultado un postre húmedo, dulce y con un contraste de texturas que lo vuelve irresistible.

Además de su sabor, la tarantela destaca por su versatilidad, porque se puede servir tanto fría como tibia, sola o acompañada con crema batida o helado. Su preparación requiere algo de tiempo, pero la recompensa bien vale la pena.

Origen del postre tarantela

Aunque su nombre sugiere claramente una raíz italiana, la verdadera procedencia de la tarantela sigue siendo motivo de debate. Lo cierto es que esta delicia es, desde hace décadas, un clásico en la repostería porteña, especialmente en los hogares y confiterías tradicionales de Buenos Aires.

Responder con precisión dónde y quién inventó la tarantela no es sencillo. Sin embargo, muchos coinciden en que su aparición se remonta a los inicios del siglo XX, en una Buenos Aires marcada por la inmigración europea. Fue en ese contexto que se popularizó, convirtiéndose en un emblema del choque cultural.

El nombre del postre se debería a la
El nombre del postre se debería a la "tarantella", una popular danza italiana.

La teoría más difundida es que fueron inmigrantes italianos de Boccadasse, un pequeño barrio de Génova, quienes habrían creado este postre tras asentarse en La Boca. El nombre “tarantela” se debería a que, al servirlo, el budín se mueve o “baila”, evocando los pasos enérgicos de la danza italiana del mismo nombre.

Así, la tarantela podría considerarse un auténtico postre ítalo-argentino: con raíces italianas, pero con una historia forjada en suelo porteño. Más allá de su origen exacto, sigue ocupando un lugar especial en los libros de recetas de las abuelas y en la memoria gastronómica de muchos argentinos.

Ingredientes de la tarantela
  • Caramelo líquido (cantidad necesaria)
  • 150 g de azúcar
  • 100 g de crema de leche
  • 8 huevos
  • 20 rodajas de pan lacteado (sin bordes)
  • 600 g de manzanas tipo “deliciosas”
  • 150 g de manteca pomada
El postre tarantela se puede acompañar con crema.
El postre tarantela se puede acompañar con crema.
Receta de la tarantela
  • Retirar los bordes a las 20 rodajas de pan lacteado y untar cada una con mantequilla pomada. Reservar.
  • En un bol grande, mezclar los 8 huevos con los 150 g de azúcar y los 100 g de crema de leche hasta obtener un ligue homogéneo. Reservar.
  • Descorazonar las manzanas y filetearlas finamente (de aproximadamente 1 cm de grosor). Se recomienda utilizar una procesadora para lograr cortes parejos.
  • En un molde de budín inglés, verter caramelo líquido en la base y distribuirlo bien.
  • Colocar una capa de pan (con el lado de la mantequilla hacia abajo) sobre el caramelo. Encima, agregar una capa de manzanas fileteadas y verter parte del ligue reservado.
  • Repetir el procedimiento: colocar otra capa de pan (esta vez con la mantequilla hacia arriba), otra capa de manzanas y más ligue.
  • Continuar armando capas alternadas de pan, manzanas y ligue. Finalizar con una capa de pan (con la mantequilla hacia abajo) y verter el resto del ligue para que penetre bien todo el interior. Agregar un poco de mantequilla sobre la superficie.
  • Llevar el molde a baño maría en horno precalentado a 160°C y cocinar durante aproximadamente 1 hora, o hasta que el ligue haya coagulado completamente.
  • Retirar del horno y dejar enfriar. Luego, refrigerar por al menos 8 horas para que tome consistencia.
  • Al momento de servir, calentar ligeramente los bordes y la base del molde para facilitar el desmolde. Dar vuelta sobre una fuente, regar con más caramelo líquido y… ¡a disfrutar!
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