PASO A PASO
Disruptiva y simple: la receta de budín de queso que cambia la forma de pensar la merienda y sorprende a todos
Con pocos ingredientes y un resultado sorprendente, esta preparación combina sabor, suavidad y practicidad. Una propuesta distinta que conquista tanto en la mesa familiar como en los encuentros con amigos.
A la hora de la merienda, no hay nada mejor que encontrar una preparación casera que también se adapte a otros momentos del día. Este budín logra ese equilibrio entre lo dulce y lo salado, convirtiéndose en una opción distinta y rendidora.
Un acompañante infalible y una alternativa ideal para quienes aman los sabores intensos es el budín de queso, una receta que sorprende por su textura húmeda, su aroma irresistible y la facilidad con la que se prepara. Perfecto para disfrutar tibio, solo o acompañado de alguna salsa ligera.
Ingredientes para el budín de queso- 2 tazas de harina leudante
- 3 huevos
- 1 taza de leche
- 100 g de manteca derretida
- 150 g de queso rallado (puede ser reggianito, parmesano o pategrás)
- 100 g de queso en cubos (opcional, para un interior más cremoso)
- 1 cucharadita de polvo de hornear
- Sal y pimienta a gusto
- Opcional: perejil picado o hierbas secas para dar aroma
- Precalentar el horno a 180 grados. Enmantecar y enharinar un molde de budín mediano o cubrir con papel manteca.
- En un bol, mezclar los huevos con la leche y la manteca derretida hasta obtener una mezcla homogénea.
- Agregar la harina leudante y el polvo de hornear tamizados.
- Mezclar con movimientos envolventes para evitar grumos.
- Añadir el queso rallado y, si se desea, los cubos de queso para lograr un interior más húmedo y fundente.
- Condimentar con sal, pimienta y, opcionalmente, perejil o hierbas.
- Colocar la preparación en el molde, asegurándose de distribuir bien los trozos de queso.
- Cocinar durante 35 a 40 minutos o hasta que al insertar un palillo, éste salga seco.
- Retirar del horno y dejar reposar unos minutos antes de desmoldar. Pasar un cuchillo por los bodes para despegar.
- Una vez desmoldado, podés espolvorear la superficie con queso rallado fino o semillas (como sésamo o amapola) para darle textura y brillo. También queda excelente con unas hojas frescas de romero o tomillo para realzar el aroma.
- Mezcla de quesos: Si querés un sabor más intenso, combiná distintas variedades: un queso duro (como reggianito o sardo) para aportar fuerza, uno semiduro (como pategrás o fontina) para cremosidad y, si te animás, un toque de azul para un perfil más gourmet.
- Textura perfecta: Para lograr un budín húmedo y aireado, no batas en exceso la mezcla. Los movimientos envolventes ayudan a mantener la esponjosidad y evitan que el budín se apelmace.
- Aromas extra: Podés sumar hierbas secas o frescas como orégano, romero, tomillo o ciboulette. Aportan frescura y equilibran el sabor salado del queso.
- Versión más sabrosa: Sustituí parte de la manteca por aceite de oliva para obtener una masa más húmeda y con un toque mediterráneo.
- Para los amantes de lo salado: Agregá jamón, panceta dorada o aceitunas negras picadas para un resultado más completo, ideal para picadas o brunch.
- Conservación: Guardá el budín en un recipiente hermético o envuelto en film. En heladera dura hasta tres días y podés calentarlo unos minutos antes de servirlo para recuperar su textura y aroma.
- Presentación: Antes de servir, decoralo con hilos de miel, una pizca de romero o un toque de pimentón dulce. Realza los colores y le da una terminación profesional.

