Receta de Schnitzel: la milanesa austríaca que conquista con su textura aireada y crujiente, y sabor delicado
Los Schnitzel se preparan con ingredientes sencillos y el resultado es una comida elegante, agradable al paladar por su aireado y su crocancia. ¿Qué los diferencia de la milanesa argentina?
La receta de Schnitzel es una de las más representativas de la gastronomía austríaca y alemana. Se trata de una milanesa que destaca por su textura aireada, crujiente y dorada, lograda a través de una técnica de empanado ligera y una fritura precisa. Aunque comparte con la versión argentina la idea de carne rebozada y frita, se diferencia por su preparación más delicada y su sabor suave, que lo convierten en un plato tan simple como refinado.
Los Schnitzel se preparan con pocos ingredientes, pero el secreto está en el método. Al freírse, el rebozado se infla ligeramente, creando una textura aireada y una crocancia característica que no se pega firmemente a la carne, sino que la envuelve con una capa crujiente y ligera. Esa combinación, junto a su sabor sutil, convierte a este plato en una experiencia elegante y equilibrada, ideal tanto para una comida familiar como para una cena especial.
La historia del Schnitzel se remonta al siglo XIX, cuando el Wiener Schnitzel (de Viena, Austria) se popularizó como símbolo de la cocina imperial. Más tarde, la receta se extendió por Alemania y otros países europeos, adaptándose con distintas carnes y métodos. Hoy, forma parte de la identidad culinaria germana y sigue conquistando paladares en todo el mundo.
Los ingredientes del Schnitzel son simples pero esenciales para lograr este plato elegante: carne tierna (de ternera o cerdo), harina, huevo, pan rallado, sal, pimienta y aceite o manteca clarificada para freír. Su principal característica es la fineza del filete, la ligereza del rebozado y la fritura uniforme, que dan como resultado una pieza dorada, crocante y de sabor delicado.
- El Schnitzel se elabora con ternera o cerdo, mientras que la milanesa argentina suele hacerse con carne vacuna (nalga, bola de lomo o cuadrada).
- En el Schnitzel, la carne se aplasta muy fina, en cambio en la milanesa argentina puede ser más gruesa.
- El rebozado del Schnitzel no lleva condimentos, solo sal y pimienta. La milanesa argentina se marina en huevo con ajo, perejil y especias.
- El Schnitzel se fríe en manteca clarificada o aceite abundante, y debe “flotar” durante la cocción; la milanesa argentina se puede freír o cocinar al horno.
- El Schnitzel se acompaña con limón, ensalada de papas o arándanos rojos, y la milanesa argentina con papas fritas, puré o ensaladas variadas.
- El resultado del Schnitzel es más aireado, liviano y delicado. La milanesa argentina, más sabrosa y condimentada.
- 4 filetes finos de ternera o cerdo
- Sal y pimienta, a gusto
- 1 taza de harina
- 2 huevos batidos
- 1 taza de pan rallado (preferentemente tipo panko o seco y fino)
- Aceite o manteca clarificada para freír
- Rodajas de limón para servir
- Usar carne de buena calidad y golpearla hasta lograr un espesor parejo.
- No presionar el pan rallado: así el rebozado quedará aireado y burbujeante.
- Freír en aceite o manteca clarificada bien caliente, para que la milanesa “flote” y no absorba grasa.
- No sobrecargar la sartén; cocinar de a uno o dos filetes por vez.
- Servir inmediatamente después de freír, para conservar la crocancia.
- Acompañar con una rodaja de limón: realza el sabor y equilibra la grasa de la fritura.

