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Cómo preparar una cachupa, el guiso de Cabo Verde que todos quieren probar tras su debut histórico Mundial 2026

Tras la histórica hazaña de la selección africana frente a España, las búsquedas sobre este rincón se dispararon y su gastronomía se volvió viral. Te contamos los secretos de su preparación más tradicional.

Una de las grandes sorpresas de la primera semana del Mundial 2026 fue, sin lugar a dudas, el vibrante e inesperado empate entre la selección Cabo Verde y España.

Su hazaña deportiva no solo se convirtió en el tema del momento en las redes sociales, sino que también despertó una enorme curiosidad global por descubrir las raíces, las costumbres y la rica cultura que esconde este país insular.

Dentro de este repentino interés por lo caboverdeano, su cocina se convirtió en la puerta de entrada para miles de curiosos. Es allí donde la cachupa, un guiso abundante y perfecto para recrear desde casa en los días fríos, se presentó como una alternativa bien tradicional

 El guiso tradicional que pasó de las mesas familiares de la isla a convertirse en la tendencia gastronómica del momento gracias al fútbol.  
 El guiso tradicional que pasó de las mesas familiares de la isla a convertirse en la tendencia gastronómica del momento gracias al fútbol.  

Un plato con historia 

La historia de la cachupa es, en realidad, la historia de la resiliencia y el mestizaje de Cabo Verde. Al ser un archipiélago que funcionó durante siglos como punto de encuentro obligatorio entre África, Europa y América, su gastronomía absorbió ingredientes de tres continentes

Este guiso nació originalmente como un plato de subsistencia en el siglo XV, cuando los colonizadores introdujeron el maíz y los porotos desde el territorio americano. 

Con el tiempo, cada hogar de la isla adaptó la receta a los ingredientes que tenía a mano, convirtiéndola en un símbolo de identidad nacional indispensable para cualquier celebración.

Ingredientes para 6 porciones abundantes

  • 400 g de maíz blanco partido (remojado desde la noche anterior)

  • 200 g de porotos negros o colorados (remojados)

  • 1 chorizo colorado o longaniza cortada en rodajas

  • 300 g de panceta o tocino en cubos

  • 400 g de carne de cerdo (bondiola o paleta) o pollo cortado en trozos

  • 1 cebolla grande picada

  • 3 dientes de ajo picados

  • 2 hojas de laurel

  • 2 papas grandes y 1 batata picadas en cubos grandes

  • 1 trozo de calabaza (zapallo) en cubos

  • Aceite de oliva, sal, pimienta y una pizca de pimentón

  El maíz partido y los porotos combinados con embutidos son la base fundamental para lograr el auténtico sabor de este clásico africano.
  El maíz partido y los porotos combinados con embutidos son la base fundamental para lograr el auténtico sabor de este clásico africano.

 Paso a paso de la preparación 

  1. La base: En una olla grande y profunda, calenta un chorro de aceite de oliva y dora la panceta. Una vez que suelte su grasa, agrega la carne de cerdo (o pollo) y el chorizo. Sella todo muy bien y retira las carnes de la olla, dejando la grasa en el fondo.

  2. El sofrito: En esa misma olla, añade la cebolla y el ajo picados. Cocina a fuego medio hasta que la cebolla esté transparente, raspando bien el fondo para rescatar los jugos de la carne.

  3. La cocción larga: Incorpora nuevamente las carnes a la olla junto con el maíz blanco y los porotos previamente escurridos. Agrega las hojas de laurel y cubre todo con abundante agua (unos dos dedos por encima de los ingredientes). Condimenta con sal, pimienta y pimentón. Tapa la olla y deja cocinar a fuego lento durante 1 hora y media, vigilando que no se quede sin líquido.

  4. Los vegetales: Cuando el maíz y los porotos estén casi tiernos, agrega los cubos de papa, batata y calabaza. Deja cocinar destapado a fuego suave por otros 25 o 30 minutos, hasta que las verduras se ablanden y el caldo espese de forma natural. Sirve bien caliente.

 La clave del éxito radica en una cocción lenta e integrada, permitiendo que los vegetales espesen el caldo de manera natural al final del proceso. 
 La clave del éxito radica en una cocción lenta e integrada, permitiendo que los vegetales espesen el caldo de manera natural al final del proceso. 

Los consejos de la "Abuela de Cabo Verde"

  • El secreto del día después: Nunca te comas toda la cachupa el primer día. Al día siguiente, agarra lo que sobró, saltealo en una sartén con un poquito de cebolla frita y servilo con un huevo frito arriba. Ese es el verdadero desayuno caboverdeano, la 'cachupa refogada', y es mil veces más rica.

  • El espesor perfecto: No uses harina ni espesantes. Si ves que el guiso te quedó muy líquido, aplastá unos pocos cubos de calabaza y batata contra el borde de la olla con una cuchara de madera. Eso le va a dar esa textura cremosa y perfecta que buscamos.

  • La paciencia es un ingrediente: La cachupa no se lleva bien con el apuro. El maíz necesita su tiempo para liberar el almidón. Cocinalo al fuego más bajo que tenga tu cocina y siempre tapado.

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