EN POCOS PASOS
Receta para el frío: cómo preparar un risotto de calabaza bien cremoso
Con algunos pasos básicos e ingredientes mínimos, es posible lograr un risotto cremoso y equilibrado, perfecto para una comida principal.
Con la llegada de las bajas temperaturas, las preparaciones calientes y reconfortantes ganan protagonismo en la cocina diaria. Entre ellas, el risotto se posiciona como una de las opciones más elegidas por su textura cremosa y su versatilidad para combinar distintos ingredientes.
En este caso, el risotto de calabaza se presenta como una alternativa nutritiva y sabrosa, ideal para quienes buscan platos simples pero con un resultado sofisticado. La calabaza aporta un sabor suave y dulce, además de sumar vitaminas y minerales que fortalecen la alimentación durante el invierno.
Ingredientes y paso a paso para hacer risotto de calabaza
Ingredientes:
- 1 cebolla
- 1 diente de ajo
- 2 pocillos de arroz carnaroli (aproximadamente 140 gramos)
- 600 ml de caldo casero o agua con condimentos
- 1/2 calabaza o zapallo
- Cubitos de queso (opcional)
- Sal, pimienta y pimentón dulce
Preparación:
- Para comenzar, pelar y cortar la calabaza en trozos y llevarla a horno precalentado a 200 °C hasta que esté bien tierna. Una vez cocida, procesarla o pisarla hasta obtener un puré suave.
- En una sartén amplia o cacerola, rehogar la cebolla picada junto con el ajo hasta que estén transparentes. Luego, incorporar el arroz y saltearlo durante unos minutos para sellar los granos.
- A continuación, sumar parte del caldo caliente e integrar el puré de calabaza. La cocción debe hacerse a fuego medio, agregando el líquido de a poco a medida que el arroz lo absorbe. Es importante revolver constantemente para favorecer la liberación del almidón y lograr la textura característica del risotto.
- Continuar este proceso hasta que el arroz esté en su punto, cremoso pero aún firme en el centro. Si se desea, incorporar cubitos de queso al final para intensificar el sabor y la textura. Servir caliente.
Tips para mejorar la receta
- Utilizar caldo caliente durante toda la cocción para no cortar el proceso.
- Revolver de manera constante para obtener una textura cremosa.
- No cocinar en exceso el arroz para evitar que se pase.
- Agregar una pequeña cantidad de manteca y queso rallado al final para lograr mayor brillo y cremosidad.
- Incorporar hierbas frescas o especias para personalizar el sabor.

