TRADICIÓN DELICIOSA

El crujiente postre secreto de las sierras de Cádiz que transformará tus meriendas

Conocé los detalles de una preparación simple que utiliza ingredientes básicos y garantiza un resultado profesional en pocos minutos.

La repostería tradicional es mucho más que una mezcla de harina y azúcar; es una herramienta para mantener vivas las costumbres. En este contexto, existe una pieza dulce que destaca por su forma enrollada y su carácter crujiente, la cual es típica de la zona de Ubrique, en la sierra de Cádiz. Esta receta está profundamente ligada al calendario festivo y marca momentos muy concretos del año, como la llegada de la Cuaresma.

Preparar este postre es la opción ideal para cualquier fin de semana porque combina una dificultad baja con un tiempo total de trabajo que no supera los 25 minutos. Es un dulce que rinde mucho y utiliza elementos que todos tienen en su cocina, lo que lo vuelve una solución económica y sumamente atractiva para cerrar una cena o acompañar el café.

El arte de la masa y el aroma cítrico

La clave del éxito de este plato reside en su característico aspecto enrollado. Para lograrlo, la masa se envuelve alrededor de cilindros metálicos o pequeñas cañas antes de pasar por el aceite caliente. Este proceso otorga una estructura hueca y firme que permite que cada bocado sea una experiencia diferente.

El perfil de sabor se define por la presencia del anís y la ralladura de limón, elementos que aportan una frescura necesaria para equilibrar la fritura. La masa es firme y manejable, lo que facilita el trabajo manual incluso para quienes no tienen experiencia previa en la cocina de dulces.

Con una textura irresistible y un aroma que evoca la cocina de la abuela, este plato dulce gana terreno como la opción perfecta para compartir.
Con una textura irresistible y un aroma que evoca la cocina de la abuela, este plato dulce gana terreno como la opción perfecta para compartir.

Sencillez y rapidez en la elaboración

Muchas personas evitan la repostería por miedo a los tiempos largos, pero esta propuesta rompe con ese mito. Con solo 15 minutos de elaboración y 10 minutos de cocción, los resultados están a la vista con rapidez. El secreto del sabor profesional está en la infusión del aceite con el anís, un paso simple que marca la diferencia entre un dulce común y una verdadera pieza de autor.

Además de su sabor, la versatilidad para acompañarlo es enorme. Para quienes buscan una mesa de dulces completa, esta preparación combina perfectamente con otros clásicos fritos de la temporada. Es el postre ideal para presentar en una fuente grande y dejar que los invitados se sirvan a gusto mientras disfrutan de su cobertura de azúcar.

Ingredientes para 14 unidades

  • 500 g de harina de trigo.
  • 100 ml de aceite de oliva.
  • 150 ml de vino blanco.
  • 1 huevo.
  • 1 cucharadita de anís en grano.
  • Ralladura de 1 limón.
  • Una pizca de sal.
  • Aceite de girasol para freír.
  • Azúcar para la cobertura final.


Paso a paso de la preparación

  1. Mezclás la harina con la sal y la ralladura de limón en un recipiente amplio.
  2. Calentás el aceite de oliva con el anís en grano para que los sabores se infusionen.
  3. Colás ese aceite para retirar los granos y reservás el líquido.
  4. Integras la harina con el huevo, el vino blanco y el aceite infusionado.
  5. Amasás la preparación hasta obtener una masa firme y que sea fácil de manejar con las manos.
  6. Formás una bola, la cubrís con papel film y la dejás reposar en la heladera durante 30 minutos.
  7. Estirás la masa sobre una superficie limpia con un rodillo y la cortás en tiras de 1 cm de grosor.
  8. Trabajás las tiras para hacer rulitos largos sobre la mesa.
  9. Engrasás con un poco de aceite los cilindros o cañas y enrollás los rulitos de masa sobre ellos.
  10. Sellás bien los bordes de la masa para evitar que se abran durante la cocción.
  11. Freís las piezas en aceite de girasol caliente hasta que están doradas.
  12. Dejás que escurran sobre papel absorbente y retirás los cilindros con cuidado cuando están templados.
  13. Pasás cada pieza por azúcar y servís inmediatamente.
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