CRÓNICA DEL ASCENSO

La conmovedora pelea de Jesús Martínez contra el Parkinson

Jesús Martínez deja a un lado el pésimo presente de Deportivo Paraguayo en la Primera C, para hablar de su lucha contra el Parkinson.

Dos historias de lucha se dan la mano en la parte final del torneo de la Primera C. Por un lado Deportivo Paraguayo, que sabe de remarla de abajo sin contemplaciones, y que se encuentra muy atosigado por el último puesto y un castigo deportivo que no se sabe en que consiste a ciencia cierta. Por el otro lado, el nuevo entrenador del Guaraní es Jesús Martínez. El hombre de Ensenada padece Parkinson, pero eso no le impide encarar cada día de trabajo y transmitirle fervor a sus dirigidos. Con mucha garra, quiere trasladar su pelea al campo de juego, para recuperarse del momento adverso que atraviesa la institución, desde los resultados.

En diálogo con Crónica, el DT contó como es la pelea diaria, así también cómo fue el desarrollo de dicha situación a su persona. Además, tuvo un momento para poner el foco en su reciente arribo a la institución de la colectividad semanas atrás.

-¿Cuáles fueron los primeros síntomas que te alertaron?

-Unos temblores en los dedos. A medida de que iba pasando el tiempo, iba teniendo inestabilidad y descoordinaba algunos movimientos. Primero que nada, fue el tema de los temblores, pensando que por el tema futbolístico tenía algunos problemas. Ahí fui a un traumatólogo, quien me derivó a un neurólogo y él a un especialista en temblores. Me diagnosticaron el Parkinson, igual tardé dos años en contarlo a mi familia.

 

-¿Cómo fue la reacción al conocer el diagnóstico?

-Cuando le comenté a mi familia, ahí caí en la realidad. Cuando dejé de jugar al fútbol, fue el momento más crítico de todos porque ya no hacía algo que me alimentaba desde los cuatro años; dejarlo fue duro. Siempre digo que me quitaron el fútbol, pero tengo revancha siendo director técnico, ya hace algunos años.

-¿En qué aferrás la lucha?

-Es una lucha diaria, la cual no tiene momentos específicos, sino que de un día para el otro puede hacer que a uno le tiemble el cuerpo o sea progresivo de manera rápida. En los momentos díficiles, mi compañera no me dejó sólo, junto a mis hijos. Hoy, tengo sueños por delante y valoro mucho más el día a día. A veces, nos preocupan cosas que nos terminen afectando de más, todo eso se borró a raíz de que me enfermé. Trato de que mi familia y mis hijos me vean siempre de pie, peleando todos los días y tratando que el ambiente esté bien.

-¿Trasladás ese mensaje de lucha hacia los jugadores?

-El fútbol es parte fundamental, lógicamente. Me da vida, me crié dentro de un vestuario y quiero morir ahí. Todo lo que a uno le pasa, lo traslada a los jugadores. Sin querer, uno enseña a través del ejemplo y de lo que le pasó a uno. Trato de que las conexiones grupales den sus frutos.

 

Su presente

El Guaraní atraviesa 17 partidos sin conseguir la victoria, en toda la temporada solo ganó una vez como local y sobre los últimos 28 encuentros, apenas ganó uno. Esto no amedrenta al técnico, que confesó "tengo toda la fe que, con todo el grupo de trabajo, vamos a lograr el objetivo, estoy convencido de eso. Sabemos dónde estamos parados". De inmediato, Martínez sumó que "vinimos con toda las ganas y fuerza. No es fácil, pero esperemos que al fin del camino podamos festejar y, seguramente, Dios seguirá abriendo puertas para poder seguir creciendo en esta profesión que tanto amo hacer".

Por último, destacó que en "lo deportivo veo una oportunidad. Estar vinculado al fútbol me da vida". Ejemplo de vida, lucha y superación constante.

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