Cómo si fuera un guion de cualquier película de ciencia ficción hollywoodense cuya temática es sobre amenazas espaciales que pueden perjudicar a nuestro planeta, la Oficina de Coordinación de Defensa Planetaria de la NASA se encuentra en el medio de una misión que volvería loco a cualquier fanático o fanática de ese tipo de films.

Se trata de un Test de Redirección de Asteroide Doble (DART, según sus siglas en inglés). Una idea que tardó alrededor de ocho años en tomar forma y cuya protagonista principal es una nave que tiene la tarea de chocar contra esa formación a más de 24.000 kilómetros por hora, para probar su efectividad como método de desvío de objetos que se dirijan a la tierra.

 

La "amenaza", como el nombre de la operación lo dice, es un doble asteroide, que está compuesto por "Didymos", una roca de 800 metros, y por "Dimorphos", una pequeña luna de 170 metros de diámetro.

Según los estudios que realizaron en la organización estadounidense, mediante un sistema de cálculo y simulación computarizados, los expertos son optimistas y creen que el impacto podría provocar una deformación masiva en su objetivo.

El cohete despegó de California en noviembre de 2021.

"El impacto de DART va a deformar Dimorphos hasta cambiar su forma de manera significativa, no solo a crear un pequeño cráter", aseguró uno de los autores del estudio, Martin Jutzi. Además, aventuró que: "Idealmente, aprenderemos bastante del interior del asteroide. No solamente de su superficie. Eso mejorará nuestro entendimiento de los asteroides en general".

La misión de DART fue pensada, básicamente, para determinar hasta que punto puede llegar a servir esta manera de desviar asteroides, pero, sobre todo, para saber si puede ser efectiva ante un eventual impacto de un objeto que se dirija hacia nuestro planeta.

La ilustración de la NASA permite dar una idea de cómo será el impacto.

Si bien el lanzamiento de la nave fue en noviembre de 2021 desde la Base de Vandenburg en California, habrá que esperar para ver los resultados. De salir bien todo lo planeado, se estima que a fines de septiembre o principios de octubre de este año se producirá la colisión a una distancia de 11 millones de kilómetros de la Tierra.

Sin embargo, la Agencia Espacial Europea, que está preparando una misión de seguimiento llamada "Hera", comunicó que esa operación comenzará en 2024 y recién a fines de 2026 o principios de 2027, llegará al punto donde hayan chocado el cohete de 500 kilos con forma de cubo y el asteroide binario para conocer los efectos finales.

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