Cómo afecta a América Latina la crisis energética mundial: las advertencias y proyecciones del FMI para la región:
La suba de los precios de la energía podría derivar en un incremento sobre el valor de los alimentos en todo el mundo. En paralelo, los organismos internacionales modifcan sus proyecciones económicas para América Latina.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) alertaron sobre las consecuencias económicas a nivel mundial derivadas del conflicto en Medio Oriente.
Ambos organismos coinciden en que el encarecimiento del petróleo está presionando los índices de precios a nivel internacional y desencadenará una suba inflacionaria.
La portavoz del FMI, Julie Kozack, detalló que se ven indicios de que el impacto de la crisis "se está trasladando a la inflación", y aseguró que las expectativas inflacionarias a corto plazo registraron un repunte.
Entre otros efectos colaterales, Kozack mencionó cambios en las previsiones de los inversores, concentración de ganancias en los mercados financieros y una suba en el rendimiento de los títulos de deuda soberana.
De acuerdo con el balance presentado por el organismo, el precio del petróleo crudo subió un 35% en marzo. Este incremento coincidió con el bloqueo temporal de los despachos de combustible a través del estrecho de Ormuz. No obstante, la funcionaria aclaró que los valores tendieron a estabilizarse luego de ese período inicial.
En comparación con el escenario macroeconómico analizado por el FMI, el incremento posterior fue del 3%, una desaceleración que el organismo vincula al acercamiento diplomático entre los gobiernos de Washington y Teherán.
Caerán las reservas de petróleo
En tanto, el mercado petrolero brinda señales de normalización en el estrecho de Ormuz, dado que los precios de los contratos de compraventa inmediata se posicionan por encima de las cotizaciones pactadas en los mercados de futuros. Esta estabilización ocurre en medio de una caída crítica de las reservas internacionales de crudo.
Previo al inicio del conflicto, las reservas internacionales superaban los 8.000 millones de barriles, la cifra más alta en los últimos 50 años; sin embargo, las proyecciones anticipan que para julio las reservas caerán a un piso de 7.500 millones de barriles.
La caída del stock también afecta a los productos procesados derivados del petróleo. El FMI puntualizó que el combustible para aviación incrementó su valor un 35% en Europa y Asia respecto a los niveles previos al conflicto, mientras que el precio de la nafta subió casi un 40%.
En el 2026 caerá la economía global
Por su parte, la OCDE publicó el informe titulado "Bajo presión", en el cual redujo sus previsiones de crecimiento para el año 2026. La organización con sede en París atribuye este desempeño al encarecimiento de la energía y de los insumos químicos agrícolas, como los fertilizantes, otro de los efectos negativos del conflicto entre EE.UU. e Irán.
El secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, sostuvo que "el choque energético derivado del conflicto en Oriente Medio es real y grave. Está generando un aumento de los costos y de la incertidumbre para los hogares y las empresas en todo el mundo".
El funcionario asoció este escenario a la ofensiva militar y las consiguientes restricciones de transporte en el estrecho de Ormuz.
El documento plantea que, si las alteraciones en las cadenas de suministro se extienden en el tiempo, el crecimiento de la economía mundial se ubicará en un 2,8% en 2026, una cifra menor al 3,4% registrado en 2025.
En caso de que las tensiones geopolíticas se prolonguen de forma sostenida, las previsiones estiman una desaceleración más profunda, proyectando un crecimiento del 2,1%.
La OCDE advirtió que las repercusiones económicas continuarán sintiéndose a largo plazo debido al nivel de integración de las redes de provisión globales. Los efectos impactan con mayor profundidad en los países en vías de desarrollo y en las economías asiáticas que dependen del abastecimiento energético de Medio Oriente.
En el caso de América Latina, la situación se traduce en un incremento en las tasas de interés de los bonos soberanos a 10 años y en el costo de los componentes para la agricultura. Aida Caldera, integrante del departamento de Economía de la OCDE, explicó que "estos fertilizantes son un insumo clave para la agricultura y si estos aumentos persisten en el tiempo, (...) podrían trasladarse gradualmente a mayores costos de producción y, en última instancia, a mayores precios de los alimentos".
En su escenario, que contempla una resolución diplomática con impactos acotados, la OCDE proyecta para 2026 un crecimiento económico del 2% en Estados Unidos, un 4,5% en China y un 6,3% en India. Para la zona euro se prevé una expansión promedio del 0,8%, traccionada por España con un 2,2%, mientras que Alemania y Francia se situarían en el 0,7%.
El panorama en las principales economías de América Latina no es alentador, el organismo revisó el alza la proyección de Brasil, situándola en un 1,6% para 2026. Por el contrario, redujo la estimación correspondiente a México a un 1,3%, mientras que mantuvo sin modificaciones la perspectiva de crecimiento para Argentina en un 2,8%.

