El Reino Unido respondió y advirtió que la postura sobre las islas Malvinas es "histórica e innegociable"
El Ministerio de Asuntos Exteriores británico ratificó su postura en el Atlántico Sur, pese a las amenazas de Washington de revisar su apoyo a Londres.
El gobierno británico reafirmó su posición histórica sobre la soberanía de las Islas Malvinas luego de que se anticipara un posible cambio en la política exterior de los Estados Unidos respecto al archipiélago del Atlántico Sur.
Desde Londres, las autoridades aseguraron que la soberanía del territorio no representa un punto de discusión y que su estatus es inalterable.
El mensaje oficial llegó tras la difusión de un informe del Pentágono, en el cual se analiza la posibilidad de retirar el respaldo diplomático al Reino Unido.
Según el documento, esta medida podría tratarse de una represalia ante la negativa del primer ministro británico, Keir Starmer, de involucrar recursos militares -como tropas y buques de guerra- en el conflicto bélico que mantiene Estados Unidos contra Irán en la región del Golfo Pérsico.
El texto del Departamento de Defensa estadounidense describe una serie de opciones para ejercer presión sobre los aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que no colaboraron con la ofensiva en el Estrecho de Ormuz.
Entre las propuestas, se destaca la revisión del apoyo a las denominadas "posesiones imperiales" europeas, mencionando la situación de las Islas Malvinas. Ante este escenario, el gobierno británico remarcó el principio de autodeterminación de los habitantes de las islas.
Además, recordó que este principio fue comunicado de forma persistente a las sucesivas gestiones en Washington, buscando blindar la disputa territorial de las fluctuaciones de la política internacional actual y del conflicto en Medio Oriente.
Desde la diplomacia estadounidense, analizan posibles escenarios tras la reticencia de ciertos aliados para otorgar derechos de sobrevuelo, acceso a bases y apoyo logístico en la guerra contra Irán.
El presidente Donald Trump manifestó su descontento con Starmer, cuestionando su liderazgo y minimizando el poderío naval británico en el marco de la coalición internacional.
El documento del Pentágono evalúa favorecer el reclamo argentino como un mecanismo de sanción a los británicos. Este giro representaría un cambio drástico en la tradición diplomática de Estados Unidos, que históricamente se mantuvo neutral pero con apoyo a la administración británica sobre el archipiélago.
El reclamo histórico sobre las islas Malvinas
Las Islas Malvinas son consideradas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como un "territorio no autónomo". Bajo esta categoría, el organismo insta a la Argentina y al Reino Unido a resolver la disputa mediante negociaciones bilaterales, sin tomar una postura definitiva sobre la soberanía, aunque reconociendo la existencia de una situación colonial.
En tanto, la postura argentina sostiene que el derecho a la autodeterminación no es aplicable en este caso, debido a que la población de las islas fue implantada tras la ocupación británica de 1833, lo que invalida, según la posición nacional, los resultados del referéndum de 2013 donde los isleños optaron por permanecer bajo soberanía británica.

