HISTÓRICO

Francisco proclamó santo al enfermero ítalo-argentino Artémides Zatti: "Fue un ejemplo vivo de gratitud"

El Papa Francisco proclamó a San Artémides Zatti como el tercer santo argentino y el primero no religioso. La canonización se realizó en la Basílica de San Pedro del Vaticano, ante 30.000 personas.

En una ceremonia al aire libre en el sagrario de la Basílica de San Pedro, y ante treinta mil personas, el Papa Francisco proclamó al salesiano Artémides Zatti como tercer santo argentino y explicó que es “muy devoto” al nuevo santo.

La ceremonia al aire libre en el sagrario de la Basílica de San Pedro.
La ceremonia al aire libre en el sagrario de la Basílica de San Pedro.

Durante el gran evento destacó que este enfermero, laico salesiano, nacido en Italia y emigrante a Argentina “dedicó toda su vida a saciar las necesidades de los demás”.

 

Durante la homilía, Francisco elogió: "Artémides Zatti fue un ejemplo vivo de gratitud. Curado de la tuberculosis, dedicó toda su vida a saciar las necesidades de los demás, a cuidar a los enfermos con amor y ternura. Se dice que lo vieron cargarse sobre la espalda el cadáver de uno de sus pacientes. Lleno de gratitud por lo que había recibido, quiso manifestar su acción de gracias asumiendo las heridas de los demás”.

El enfermero fue canonizado hoy junto con Giovanni Battista Scalabrini (1939-1905), obispo de Piacenza y fundador de la Congregación de los Misioneros de San Carlo, que se convertirá en el patrón de los migrantes.

El papa pidió rezar para que estos dos santos “nos ayuden a caminar juntos, sin muros de división; y a cultivar esa nobleza de espíritu tan agradable a Dios que es la gratitud”.

La canonización de Artémides Zatti.
La canonización de Artémides Zatti.

Zatti, que nació el 12 de octubre de 1880 en Boretto (Italia) y murió el 15 de marzo de 1951 en Viedma (Argentina), donde emigró cuando tenía 17 años con sus padres y sus 7 hermanos, es el tercer santo argentino y el primero laico, ya que fue coadjutor de los salesianos.

En 2002, el enfermero había sido declarado beato por Juan Pablo II y será canonizado por la cura de un hombre que sanó de un ictus isquémico cerebeloso derecho, complicado con lesión hemorrágica voluminosa, en agosto de 2016, en Lipa, Filipinas

 

La curación no tenía explicación médica, se dio de forma repentina cuando había sido trasladado a su casa para pasar las últimas horas con su familia, tras pasar 10 días internado por una hemorragia cerebral. La Santa Sede atribuyó al hermano del paciente, también salesiano, el rezo a Zatti que derivó en el milagro.

Marcello Semeraro, el prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, estuvo presente en la ceremonia. Primero presentó a Francisco la petición de canonización y luego leyó una pequeña biografía de cada uno.

Durante la lectura de la biografía, se recordó que el nuevo santo “para atender a los enfermos en su domicilio recorría la ciudad en bicicleta e, incluso, cruzaba Río Negro para llegar a Patagones. Vestido con la bata y llevando el maletín con medicinas e instrumentos, sostenía el manillar con una mano y con la otra desgranaba las cuentas del rosario”.

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