Javier Milei inició su gira por Estados Unidos con una visita a la tumba del rebe de Lubavitch en Nueva York
El mandatario concurrió al cementerio de Montefiore para rendir tributo ante la tumba del rebe de Lubavitch. Lo acompañaron su hermana Karina, el empresario Eduardo Elsztain y el diplomático Gerardo Werthein.
El jefe de Estado, Javier Milei, dio comienzo a su agenda oficial en territorio estadounidense con un acto de carácter íntimo y religioso en la ciudad de Nueva York.
El Presidente se trasladó hasta el lugar donde descansan los restos de Menachem Mendel Schneerson, líder histórico del movimiento Jabad-Lubavitch, para realizar una plegaria en el sitio conocido como "El Ohel".
Durante la visita, Milei estuvo escoltado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. El mandatario dedicó varios minutos a la oración frente al sepulcro del influyente rabino, un espacio de alta relevancia espiritual para la comunidad jasídica internacional.
Una práctica recurrente
Esta concurrencia al cementerio de Montefiore no representa un hecho aislado en la vida del dirigente.
Milei ya visitó este santuario en oportunidades previas, incluso antes de las elecciones primarias de 2023 y en viajes posteriores a Estados Unidos.
El sitio recibe anualmente a miles de peregrinos, entre ellos figuras del ámbito público y político, que asisten con el fin de obtener guía espiritual o manifestar gratitud.
En esta ocasión, la comitiva también integró al empresario Eduardo Elsztain y a Gerardo Werthein, quien se perfila para ser oficializado en el corto plazo como el nuevo representante diplomático de Argentina ante la Casa Blanca.
El legado de Schneerson
El rabino homenajeado por el Presidente nació en 1902 en Ucrania y se consolidó como una de las personalidades más trascendentes del judaísmo moderno.
Tras radicarse en Estados Unidos, asumió la conducción del movimiento Jabad-Lubavitch en 1950, impulsando una red mundial de centros educativos y religiosos que persiste hasta la actualidad.
Desde su fallecimiento en 1994, su tumba se transformó en un punto neurálgico de peregrinaje para creyentes y líderes de todo el mundo.

