Papá de la abogada detenida por racismo en Brasil: "Hay un ensañamiento terrible, difundieron publicidades y carteles para agredir a Agostina cuando aún no fue juzgada"
Mariano Páez viajó a la ciudad de Río de Janeiro, en Brasil, para estar con su hija durante el juicio. Sostuvo que el pedido de pena de 15 años de prisión es "una locura".
Mariano Páez decidió viajar de urgencia a Brasil para estar junto a su hija, la abogada santiagueña Agostina Páez (29), quien este martes comenzó a ser juzgada por tres hechos de injuria racial. La palabra de Agostina en exclusiva con Crónica.
"Es para acompañarla en este momento tan difícil, que espero salga todo bien", dijo el padre, quien admitió que los gastos de defensa y estadía son "insoportables" y que no cuenta con ningún tipo de apoyo económico estatal.
"Hay un ensañamiento terrible; se han difundido spots publicitarios y cartelería para agredir a Agostina cuando aún no ha sido juzgada", consideró el papá.
La joven permanece bajo arresto domiciliario y con monitoreo de tobillera electrónica en Río de Janeiro. Su padre sostiene que ella pasa por un cuadro de "depresión profunda" y ataques de pánico. "Ni a mí me contesta el celular por dos o tres días porque no se levanta de la cama", relató Mariano.
El padre cuestionó con dureza el pedido de la fiscalía brasileña, que busca una condena de 15 años de prisión por los incidentes ocurridos en enero en un bar de Ipanema. "Creo que el pedido es una locura, no es un crimen", dijo ante los medios.
El conflicto se originó el 14 de enero, cuando Agostina fue filmada realizando gestos presuntamente racistas contra empleados del local.
Su padre argumentó que el origen de la disputa incluyó provocaciones del personal, señalando que "el mozo que aparece en el video se toca los genitales".
Por otro lado, Mariano aclaró que todos los costos derivados de abogados, viajes y el sistema de monitoreo electrónico son solventados con fondos propios.
Señaló que el Consulado Argentino en Río de Janeiro brinda acompañamiento institucional, pero no realizan ningún aporte económico. "No sé hasta cuándo voy a llegar con el dinero", afirmó.
La barrera del idioma y la complejidad de los procedimientos en Brasil han dilatado las audiencias, aumentando la angustia de la joven que no puede abandonar la ciudad. Según su padre, Agostina está "muy asustada" por las constantes amenazas e intimidaciones que recibe.
"Realmente el ensañamiento no sé a qué se debe", sostuvo y agregó que su hija ya realizó un pedido de disculpas públicas.

