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@flopa01


La flaqueza de algunos argumentos en el plenario de comisiones del Senado sobre la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo es notoria e indignante. Aún para aquellos que están en contra de la ley que ya tiene media sanción de Diputados, la irresponsable exposición del médico Abel Albino no hace más que dañar la postura que representan. Pero, por sobre todo, pone en peligro las victorias informativas de la comunidad médica destinadas a cuidar a la sociedad argentina.

Convocado por el "no", dijo Albino: "El profiláctico no protege de nada. Porque el virus del sida atraviesa la porcelana. ¡El virus del sida atraviesa la porcelana!". Propuso "combatir la promiscuidad, la pornografía, el autoerotismo, la anticoncepción, la infidelidad y el concubinato". Planteó "capacitar a los ciudadanos marginados para que, si no quieren ser padres, se abstengan de mantener relaciones sexuales".

Intentar deslegitimar la utilización del preservativo es un acto de irresponsabilidad insostenible para un profesional, y el repudio en la sala fue inmediato. Una prestigiosa médica, Mabel Bianco, se levantó de su silla y se retiró por la "vergüenza" del discurso erróneo del pediatra Albino. "Acepto las diferencias, no las mentiras", explicó luego.

El uso de preservativo reduce hasta 99,2% las chances de transmisión del virus de HIV. Así se lo llama al virus. Sida es la enfermedad. Estas y tantas otras aclaraciones formaron parte ayer de la tendencia en redes sociales, donde el repudio generalizado también fue veloz y sostenido a lo largo del día.

El contraste más obvio con Albino es el discurso del último martes del ministro de Salud, Adolfo Rubinstein, quien brindó datos concretos para fundamentar su postura y enumeró los motivos por los cuales, como máximo funcionario del área, es su deber estar a favor de la legalización, ya que "el aborto es una cuestión de salud pública". Paradójicamente, dos senadores habían formalizado un pedido de impugnación para la exposición de Rubinstein. Al final fue desestimado.

Quien habló con total libertad de expresión y sin ningún intento de censura previa fue Albino. El peligro de sus afirmaciones, que atentan contra la salud pública, se encontró con una "vacuna" de efecto eterno: la educación para la salud. Falta mucho para que llegue a todos (uno de los pocos puntos en los que hay consenso en el marco de este proyecto de ley), pero la fragilidad del discurso de Albino se hizo evidente ayer porque hay victorias informativas y, entre tanta indignación, eso es digno de resaltar.