Guardia de seguridad de una clínica atendió a un "paciente", pero en las cámaras de seguridad no había nadie: el terror de un hospital
La cámara de seguridad de un sanatorio grabó la horrorosa secuencia que vivió un guardia de seguridad que recibió a un "paciente", pero que en realidad era un fantasma.
La cámara de seguridad de un sanatorio grabó las perturbadoras imágenes en las que se observa a un guardia que cumple con su rutina habitual en la recepción del establecimiento, hasta que ocurre una situación difícil de explicar: atiende a una persona que, según el registro de video, nunca estuvo en el lugar.
La secuencia muestra cómo el trabajador interactúa con un supuesto paciente que habría ingresado al establecimiento para recibir atención médica. Sin embargo, al revisar las grabaciones, se puede ver que en ningún momento aparece otra persona en la sala de espera, lo que generó desconcierto e inquietud.
El hecho ocurrió en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en un centro asistencial privado.
El desconcertante momento en el que el guardia atiende a un "paciente" invisible
En el video se puede observar cómo la puerta automática de la entrada se abre sin que se vea a nadie ingresar. Ante esta situación, el guardia se levanta de su asiento y se acerca a la recepción para recibir al supuesto paciente.
Acto seguido, el trabajador comienza a interactuar con esa persona invisible: parece tomarle datos, hablarle y asistirlo como lo haría con cualquier visitante. La naturalidad con la que se desarrolla la escena es uno de los aspectos que más llamó la atención de quienes analizaron las imágenes.
Minutos después, el guardia se dirige hacia un costado de la recepción para buscar una silla de ruedas. Durante ese trayecto, continúa hablando con el supuesto paciente, como si lo estuviera guiando o indicándole qué hacer.
Luego de tomar la silla, regresa hacia el sector donde, aparentemente, se encontraba la persona. Allí vuelve a interactuar, en lo que parecería ser una indicación para que el visitante se siente y pueda ser trasladado dentro del establecimiento.
Sin embargo, segundos más tarde, algo cambia. El guardia deja de hablar, observa el lugar y, al no encontrar a nadie, vuelve a dejar la silla en su lugar original. En ese momento, realiza un gesto de desconcierto, llevándose la mano a la nuca, como si intentara entender qué acababa de ocurrir.
