JUICIO

La insólita defensa del padre de los nenes torturados en Río Gallegos: "Se pegaban entre ellos"

El hombre y su pareja son juzgados por el aberrante caso de maltrato infantil que sufrieron tres menores que pudieron escapar y sobrevivir al infierno. Fueron obligados, entre otros tormentos, a comer material fecal y vómito.

El padre que es juzgado por la Justicia de Santa Cruz junto a su pareja por torturar a sus hijos de entre 10 y 13 años en Río Gallegos, se despegó de las acusaciones, y aseguró: “Nunca les pegué, se daban cintazos entre ellos”.

Fue durante la jornada de apertura del juicio, en el que ambos son los acusados, que el hombre usó esa insólita defensa frente a la atenta mirada de los jueces.

Ambos imputados tenían 33 años cuando fueron detenidos en el 2021 por el aberrante caso de maltrato infantil que se les atribuye como autores, y afrontan una posible condena de entre 8 y 20 años por “lesiones graves calificadas por ensañamiento y alevosía, amenazas y reducción a la servidumbre”.

 

“Mis hijos se golpeaban entre ellos. Además, hacían deportes y siempre tenían lesiones”, fue la versión del acusado frente al tribunal compuesto por los magistrados Joaquín Cabral, Francisco Marinkovic y Eduardo López.

”Nunca les pegué. Nunca les hice nada y tampoco vi nada”, reiteró, y acusó a la madre biológica y a la pareja de esta por el infierno que vivieron los menores, cuyos tormentos quedaron acreditados en los testimonios en cámara Gesell y los exámenes médicos que arrojaron graves lesiones.

“Quizás ellos se confundieron”, dijo el imputado en relación con que, previo a la convivencia con él y Roxana V., los menores habían abandonado la casa de su mamá biológica por haber sufrido violencia por parte del padrastro.

 

El imputado sostuvo una insólita defensa. 
El imputado sostuvo una insólita defensa. 

El proceso judicial seguirá con la declaración del mayor de los hermanos, que hoy tiene 16 años. Luego empezarán a desfilar los testigos convocados por las partes. El proceso podría prolongarse hasta el viernes.

Por su parte, la mujer optó por el silencio y mantuvo la versión que había brindado durante la etapa de investigación, similar a la que reprodujo su expareja este miércoles.

La pareja es enjuiciada por torturar a tres hermanos: dos varones y una nena de entre 10 y 13 años cuando el caso salió a la luz-, a quienes golpeaban, encerraban y obligaban a comer excremento y vómito.

 

Según consta en el expediente judicial del caso que conmocionó a las autoridades intervinientes de Santa Cruz, los menores llegaron incluso a hacer un pacto suicida por la pesadilla que sufrían en manos de su progenitor y su madrastra.

Uno de los actos más aberrantes que se les atribuye a los agresores, es que los habrían obligado a comer material fecal y vómito a las víctimas, que lograron ser rescatadas y ahora se encuentran a resguardo.

La investigación comenzó en julio de 221, cuando los hermanos huyeron de la casa del horror donde vivían una vida de tormentos. Los dos varones (el mayor y el menor), escaparon por la ventana del bajo.

 

 

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