Hace dos años y medio que Leandro Sebastián Martínez, el contador de 43 años que fue filmado por su sobrina de 12 cuando la abusaba sexualmente, continúa prófugo; es por eso que el ministerio de Seguridad de la Nación decidió elevar a 4 millones de pesos la recompensa para quien pueda aportar datos que faciliten la búsqueda del hombre que tiene pedido de captura nacional e internacional. 

El caso salió a la luz porque la víctima, después de años de ser sometida, armó una estrategia para probar sus dichos. Es así que engañó al acusado para que quede filmado por las cámaras de seguridad de su vivienda cuando la manoseaba.

Con el video como prueba recurrió a sus padres, quienes radicaron la denuncia por abuso sexual agravado en la justicia. Actualmente, cuentan con el asesoramiento legal del abogado Juan Pablo Gallego.

Martínez, es marido de la prima hermana del papá de la víctima. Él y su esposa tenían una relación cercana con la menor y solían invitarla seguido a dormir a su casa situada en un country de Francisco Álvarez, donde la menor jugaba con su primo.

Según la familia denunciante, el sujeto, que tiene una buena situación económica, cuenta con la ayuda de terceros para poder mantenerse prófugo desde hace tanto tiempo.

La orden de captura nacional se dictó el 24 de enero de 2020.

La orden de captura nacional se dictó el 24 de enero de 2020, pero cuando la policía se presentó en el domicilio del acusado, ya no estaba. En el barrio privado, les dijeron que se había ido junto a su esposa de vacaciones a Mar del Plata.

Sin embargo, un detalle se les pasó por alto. Dejaron abierta la puerta trasera de la casa. Según los padres de la víctima, alguien les anticipó que lo iban a ir a buscar, y aprovecharon a escapar.

¿Cómo salieron a la luz los abusos sexuales?

En 2018, la víctima le había contado a una amiga las situaciones de abuso a las que era sometida de parte de su tío. "Hola, no sabes lo que me pasó, mi tío me tocó la cola y la chucha. Estábamos los cuatro en la cama y me desperté con él tocándome. Yo cerraba las piernas y él hacía más fuerza. Como que me quiso violar", le manifestó en un mensaje. Esta información habría llegado a oídos de sus padres, quienes decidieron consultarlo con la psicóloga. 

Asimismo, en una clase de Educación Sexual Integral (ESI), la menor se quebró antes sus compañeros y rompió el silencio: "A mí me pasa, mi tío abusó de mí".

Sin embargo, los padres de la menor confiaban en que tal vez su hija se había confundido. En ese contexto, cansada de los ultrajes, aprovechó que su familia había instalado cámaras de seguridad para grabarlo.

"Hubo una fiesta familiar en lo de mis abuelos”, recordó el papá de la nena. "En un momento, cuando yo llego del trabajo, V. empieza a insistir en que le quería mostrar a Leandro las mejoras que habíamos hecho en casa. Me extrañó mucho y la ignoré un rato. Pero de repente, cuando vi que tomaba la llave muy dispuesta, la acompañé", señaló.

En esa línea, el papá de la víctima relató: "V. lo llevó a Leandro a hacer una especie de tour por toda la vivienda. Primero fueron al fondo, donde se construía un quincho, y después lo llevó a su habitación y volvió a quedar escrachado".

Al salir de esa habitación, la niña le comentó: "¿Viste que mis papás pusieron cámaras de seguridad?". El sujeto se avivó de lo que había pasado, miró a la cámara y la agredió apretándola del cuello.

“V. lo llevó por todos los lugares de la casa donde habíamos instalado cámaras. Cuando me enteré -me hizo escuchar los audios en los que se lo contaba a su niñera, porque no se animaba a decírmelo- y vi que los videos coincidían exactamente con lo que mi hija nos relataba, nos desesperamos”, dijo el papá de la nena.

Fue recién entonces cuando los padres de V. no dudaron del testimonio de su hija y decidieron ir a la justicia. “Hablamos con ella y le dijimos que se quedara tranquila, que su mamá y su papá iban a hacer lo que tenían que hacer para que nunca más le volviera a pasar”, contó la mamá de la víctima.

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