El problema no es la pobreza sino resolver el sistema económico que la genera”, aseguró el presidente Alberto Fernández, en su primer discurso en la Cumbre del Grupo de los Siete (G7). La agenda incluye una alocución más del mandatario argentino en las próximas horas, varias bilaterales y un debate con los países miembros en el plenario. Fue recibido a las 12.10 (hora local) por el anfitrión, el canciller alemán, Olaf Scholz, en el castillo Dalmau. 

En la ciudad de Garmisch-Partenkirchen, a 100 kilómetros de Múnich, Fernández participa como invitado del foro de las economías más poderosas del mundo. En su rol de presidente pro-témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) participará de la mesa de reuniones con Justin Trudeau (Canadá), Emmanuel Macron (Francia), Sergio Mattarella (Italia), Joe Biden (Estados Unidos), Fumio Kishida (Japón) y Boris Johnson (Reino Unido).

Todos sin corbata, según pudo saber cronica.com.ar, a pedido del anfitrión por las altas temperaturas. ”El clima es relajado, todos los mandatarios pueden andar de aquí para allá en el hotel. Fue pedido del alemán Scholz que haya libre circulación”, contó una fuente de la comitiva.

 

Alberto Fernández participa de la Cumbre del G7 en Alemania.

Ante los siete y el resto de los invitados (India, Sudáfrica, Corea del Sur y la Unión Europea), el jefe de Estado argentino agradeció haber sido convocado a participar y planteó que el mundo entero, y no exclusivamente Europa, precisa una paz duradera, resistente y sólida”. Y en ese sentido, condenó la invasión de Ucrania por parte de la Federación de Rusia.

Desde un comienzo reclamamos el cese de las hostilidades. Ahora necesitamos impulsar el diálogo entre las partes involucradas. La historia da cuenta de que cada conflicto terminó, con acuerdos logrados sobre la base de iniciativas concretas. Tomemos ya la iniciativa en procura de la paz. Hagámoslo antes que sea demasiado tarde”, exigió Fernández.

 

“En América Latina y el Caribe no soñamos con un nuevo Plan Marshall. Nunca tuvimos uno. Pero soñamos con un nuevo orden internacional donde los esfuerzos se equilibren y las ventajas se distribuyan con criterios de equidad”

 

Sobre la guerra y sus consecuencias insistió con lo que viene exigiendo a los líderes mundiales en cada uno de los últimos encuentros que mantuvo (como el G20 de octubre del año pasado o las recientes Cumbres de las Américas y de los Brics): “La guerra que nos ocupa es una tragedia. Los flujos comerciales y la logística, ya seriamente dañados durante la pandemia, llegaron a un punto crítico. Los mares están militarizados. La guerra promueve el gasto en armamentos en detrimento de la inversión en proteínas, salud o educación que tanto necesita la humanidad”, se explayó el Presidente sobre la situación actual.

Y propuso “reflexionar sobre alguna de las enseñanzas que la historia nos ha dado. El 27 de junio de 1947, hace hoy 75 años, se inició la conferencia de París que abrió el camino al Plan Marshall que ayudó a Europa a recuperarse tras la Segunda Guerra Mundial”.

Aunque, párrafo seguido, Fernández aclaró que en América Latina y el Caribe no soñamos con un nuevo Plan Marshall. Nunca tuvimos uno. Pero soñamos con un nuevo orden internacional donde los esfuerzos se equilibren y las ventajas se distribuyan con criterios de equidad”, indicó.

Argentina fue invitada a participar de la Cumbre del G7 en Alemania.

Nunca ha sido más evidente que las crisis del presente (climáticas, sanitarias, financieras, energéticas y alimentarias) son verdaderamente globales. Las soluciones no dependen de esfuerzos individuales. Nadie se salva solo”, dijo el mandatario en clara alusión a la frase que suele utilizar el Papa Francisco.

“Quiero alzar mi voz en esta Cumbre para abogar por la construcción de una nueva arquitectura financiera internacional que incluya a las periferias del mundo, reclamó y puntualizó sobre una opción que puede ayudar a aliviar las condiciones sociales.

 

Dijo Fernández: “Los Derechos Especiales de Giro emitidos por el FMI constituyen una oportunidad para mejorar las condiciones sociales. La canalización de los DEG’s a través del Fondo de Resiliencia y Sostenibilidad debe incrementarse incluyendo a los países de renta media. No deben ser instrumentos destinados a engrosar las reservas de bancos centrales que no los necesitan. Deben tener un sentido social capitalizando bancos regionales para financiar infraestructura requerida para el desarrollo que el cambio climático además exige”.

.A su vez, aprovechó para reiterar quela política de sobrecargos cobrados por el FMI también debe ser revisada. Constituyen una penalización inadmisible en las circunstancias dramáticas que hoy vivimos. Así lo recomendó el G20 antes de que la guerra se desatara”, recordó.

Guardó un párrafo para el problema de la evasión impositiva al que poco le escapa la Argentina: “No nos interpela el tiempo de la codicia sino el de la fraternidad. Los paraísos fiscales generan infiernos sociales. Constituyen un ejemplo de injusticia social que posterga el derecho a un desarrollo sostenible e inclusivo”, cerró Fernández.


Por F.G.

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