"Basta de arrastrarnos en el barro del odio y la descalificación", pidió el arzobispo Jorge García Cuerva
Durante el Tedeum 2025, en presencia del presidente Javier Milei, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, remarcó que “las nuevas generaciones merecen que les dejemos un país curado, reconciliado, de pie y con horizonte”.
El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, pidió en su mensaje por el Tedeum de 25 de Mayo: “Basta de arrastrarnos en el barro del odio y la descalificación”.
En el Tedeum 2025, Jorge García Cuerva remarcó: “Las nuevas generaciones y nuestros hijos se merecen que les dejemos un país curado, reconciliado, de pie y con horizonte. No los defraudemos”.
Con el presidente Javier Milei escuchando desde la primera fila, el arzobispo se refirió además a la dura situación que atraviesan los jubilados y criticó "el terrorismo de las redes sociales" y las “fakenews”.
Javier Milei y todo su Gabinete participaron este domingo a la mañana de la ceremonia del Tedeum del 25 de Mayo en la Catedral de Buenos Aires, encuentro en el cual el mandatario evitó saludar a la vicepresidenta Victoria Villarruel y disparó contra el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri.
Durante su mensaje, García Cuerva sostuvo: "Venimos a pedirle a Dios que nuestra Argentina se cure y viva. Experimentamos que se está muriendo la fraternidad, la tolerancia, el respeto y si se mueren esos valores se muere el futuro".
En su homilía, el arzobispo se hizo eco del “agotamiento” que vive la sociedad con los representantes políticos, lo cual se tradujo en la baja concurrencia durante los comicios legislativos porteños del 18 de mayo.
"Años de promesas incumplidas, años electorales que nos hicieron perder las ganas de participar, nos hicieron perder el entusiasmo de involucrarnos, de cumplir con el deber ciudadano de ir a votar porque pensamos que otra vez lo mismo, nada va a cambiar, sentimientos e ideas que afloran cuando se experimenta que nos mintieron muchas veces", subrayó.
En cuanto a la situación social, remarcó: “Nuestro país también sangra. Tantos hermanos que sufren la marginalidad y la exclusión, tantos adolescentes y jóvenes victimas del narcotráfico que, en algunos barrios, es un Estado paralelo. Tantas personas en situación de calle, familias que sufrieron las inundaciones, las personas con discapacidad. Tantas madres que ya no saben qué hacer o cómo evitar que sus hijos caigan en la droga o en las garras del juego”.
"Muchos hermanos tienen hambre de pan, incluso revolviendo basura, buscando qué comer, pero todos tenemos hambre de sentido de vida, hambre de Dios, porque nos hemos acostumbrado a comer el pan duro de la desinformación, el pan viejo de la indiferencia e insensibilidad", postuló.
En referencia a la dura situación de los jubilados, recordó: “Merecen una vida digna, con acceso a los remedios y a la alimentación, herida que sigue abierta y sangra hace años, pero que como sociedad tenemos que curarla pronto. Muchos pueden ser los responsables de esta triste situación, pero la oportunidad que tenemos para resolverla es hoy. ¿Cuántas generaciones más y hasta cuándo deberán reclamar por jubilaciones dignas?”.
"La Argentina sangra en la inequidad entre los que se laburan todos y los que han vivido de privilegios que los alejaron de la calle, de los medios de transporte, de saber cuánto valen las cosas en un supermercado", completó.
García Cuerva cuestionó, además, a "los agoreros de malas noticias" y a lo que definió como "el terrorismo de las redes sociales".
"A pesar de que hoy nos dicen que Argentina no está muerta, hay quienes se burlan de Jesús. Son los haters de aquella época, los que difaman, desprecian o critican destructivamente a una entidad, a una persona o a una obra. Los que odian y justifican su desprecio, el ´terrorismo de las redes´, como decía el Papa Francisco. Hemos pasado todos los límites, la descalificación, la agresión constante, la difamación parecen moneda corriente", sentenció.
"Tenemos necesidad de diálogo, de forjar la cultura del encuentro y frenar el odio. Démonos otro oportunidad, no podemos construir una nación desde la guerra entre nosotros, todo acto de violencia es condenable y quiebra el tejido social", rogó.
"El que tengo al lado es un hermano, no un enemigo o un ser despreciable a vencer", sostuvo, en una referencia a la terminología con la cual Milei suele descalificar a su adversarios políticos. "Manos a la obra, pero unidos como pueblo, más allá de las diferencias. Argentina, ponete de pie, vos podés, basta de arrastrarnos en el barro de las calificaciones y la violencia", reclamó el arzobispo.
"Basta de vivir paralizados en el odio y el pasado, de estar con la esperanza por el suelo. Es hora de ponerse de pie, unidos, no a los empujones en un sálvense quién pueda, o a costa de los demás, dejando muchos al costado de la vida", agregó.
"Como aquella niña curada por Jesús, comencemos y comprometámonos a caminar juntos, dialogando, hermanados, con esperanza. Las nuevas generaciones se merecen que le dejemos un país, curado, reconciliado, con horizonte, no los defraudemos", concluyó.

