Causa Cuadernos: un empresario denunció que lo apretaron para fraguar su declaración
Daniel Pitón afirmó ante los jueces que fue obligado a decir que había realizado pagos para obtener contratos. Y que amenazaron con meterlo preso si no daba esa versión.
Lo más granado del empresariado argentino vinculado a la obra pública está pasando por Tribunales para declarar en la Causa Cuadernos. En ella se investiga si hubo una red armada por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner para obtener retornos de los contratos de obra firmados entre esas empresas y el Ejecutivo.
Y en el marco de ese juicio, uno de los declarantes de la audiencia de este jueves, el empresario Daniel Pitón, afirmó que fue obligado a mentir en su declaración para que su testimonio favoreciera el curso de la investigación.
Pitón, de 60 años, integra el directorio de la firma José Eleuterio Pitón S.A.. Está acusado como coautor de cohecho activo. Ante los jueces del Tribunal Oral Federal número 7, el empresario desmintió sus dichos en la etapa de investigación, que estuvo a cargo del fallecido juez federal Claudio Bonadio.
"Lo que no queríamos era quedar presos", dijo sobre el día de su indagatoria en el juzgado a la que fue con su hermano, quien era presidente de la empresa. Presentaron un escrito "sin mentir" pero luego su abogado les advirtió que no alcanzaba. Entonces para no quedar presos, declaró en un sentido que "no refleja la verdad", dijo ahora.
El empresario entrerriano también dijo que decidió asumir personalmente la exposición oral para permitir que su hermano evitara consecuencias procesales más graves. A raíz de esa decisión, terminó procesado, mientras que el procesamiento de su hermano posteriormente fue revocado.
La declaración de Pitón adquiere relevancia porque, hasta ahora, varios defensores habían sostenido que sus clientes fueron presionados o extorsionados para acogerse al régimen del arrepentido, aunque los propios imputados evitaban ratificar esa versión ante el tribunal.
Sobre mi declaración de hoy en Comodoro Py, en la farsa judicial titulada mediáticamente "Cuadernos", te dejo un enlace para que puedas ver al Dr. Beraldi mostrando los cuatro casos a los que hice mención cuando me referí a las prácticas mafiosas del todavía Fiscal Federal Carlos...
— Cristina Kirchner (@CFKArgentina) March 17, 2026
"Lo que dije fue para no ir preso", aseguró ante los jueces, en línea con una estrategia defensiva que hasta ahora había sido planteada por varios abogados, aunque sin que sus clientes la ratificaran personalmente en audiencia.
El empresario también se refirió al origen y dimensión de la firma familiar, dedicada históricamente al transporte, movimiento de suelos y construcción, con base en Entre Ríos. Remarcó que se trata de una empresa de escala mediana. Negó haber cometido delito alguno y afirmó que las obras cuestionadas eran "irrelevantes" dentro del volumen general del expediente.
También desmintió haber entregado dinero a José Ernesto Clarens, un financista sindicado de tener vínculos con el ex presidente Néstor Kirchner y que declaró como arrepentido en la causa. "A Clarens no le entregué un peso, ni a Clarens ni a nadie", dijo Pitón, aunque admitió haberlo consultado en alguna ocasión para descontar unos certificados de obra que estaban pendientes de pago.
La fuerte acusación de Pitón fue el plato fuerte de una jornada relativamente breve, ya que se negaron a declarar otros empresarios como Roberto Juan Orazi, presidente de Hidraco S.A., y Julio José Paolini, presidente de Paolini Hnos. S.A., señalado como autor y coautor -según el caso- de ocho hechos de pago de sobornos. Tampoco hablaron Carlos Román y Carlos Arroyo.
La causa judicial se inició a través de los cuadernos que escribió Oscar Centeno, un chofer del ex Ministerio de Planificación Federal que aseguró haber transportado funcionarios desde y hacia las sedes de distintas compañías, con bolsos que volvían llenos de dinero en efectivo. El original de los escritos nunca fue hallado y las fotocopias fueron impugnadas por peritos calígrafos que encontraron restos de enmiendas y tachaduras. Aun así, la causa sigue su curso.

