La CGT se reúne para discutir si convoca a un paro escalonado o a una huelga general de 36 horas
Los gremios de la CGT analizan las próximas medidas de fuerza en medio de la confrontación con el Gobierno tras el avance de la reforma laboral.
La Confederación General del Trabajo (CGT) reunirá este jueves por la tarde a su consejo directivo para continuar evaluando las próximas medidas de fuerza en medio de la creciente tensión con el Gobierno a raíz del avance de la reforma laboral.
En ese contexto, se espera el anuncio de una serie de protestas escalonadas, aunque sin la convocatoria a un paro general en el corto plazo, como quieren algunos gremios más duros que integran la central obrera.
Si bien la CGT analiza la posibilidad de concretar un quinto paro general contra la gestión de Javier Milei, junto a las dos CTA, esa medida sería la culminación de un cronograma de acciones que comenzaría con volanteadas, asambleas por turnos y protestas sectoriales.
Los principales referentes sindicales, encabezados por los integrantes del triunvirato Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello, se reunirán desde las 14 en la sede de Azopardo.
Dentro del sector mayoritario de la CGT, identificado con una postura más dialoguista, prevalece la idea de avanzar primero con medidas de protesta organizadas por actividad y de manera alternada, para desembocar más adelante en una medida de alcance nacional, ya que consideran que actualmente no están dadas las condiciones para una huelga general inmediata.
La discusión se produce mientras algunos sindicatos de la CGT, entre ellos La Fraternidad (Omar Maturano), Gastronómicos (Luis Barrionuevo) y la UTA (Roberto Fernández), impulsan un paro general de 36 horas. Sin embargo, esa propuesta no tendría respaldo entre los dirigentes con mayor peso dentro de la conducción cegetista.
Incluso, algunos integrantes de la cúpula sindical cuestionaron en privado ese planteo más confrontativo. Argumentaron que ciertos dirigentes que hoy reclaman endurecer la postura no lograron una adhesión significativa de sus afiliados en anteriores medidas de fuerza, como ocurrió con el sector gastronómico, donde numerosos restaurantes, bares y cafeterías continuaron funcionando normalmente.
A pesar de esas diferencias internas, el descontento con la administración libertaria viene creciendo también entre los sectores moderados. En ese sentido, llamó la atención una reciente reunión entre Cristian Jerónimo y Pablo Moyano, secretario adjunto de Camioneros y uno de los referentes más duros dentro del sindicalismo, que reclama con insistencia mayores protestas y paros contra el Gobierno.

